El fin de semana en Londres que me convenció de vender el iPhone y comprar un Pixel 3

Las nuevas técnicas de fotografía computacional lo cambian todo, sobre todo cuando cae el sol. Y aquí, Google juega con ventaja.

Llevo un mes probando el Pixel 3 (en concreto, un Pixel 3 XL blanco con el botón de encendido en verde menta, un detalle que llama bastante la atención de la gente), pero me ha bastado un único fin de semana para decidir que este es el teléfono que me quiero llevar a todas partes.

Hola, me llamo Matías y soy esa persona que desaparece durante semanas de las redes sociales, pero un día se va de viaje con amigos y sube cuarenta fotos a Facebook e Instagram. No aburro a mis (escasos) seguidores con lo que como durante la semana ni con los atardeceres desde mi balcón, pero si encuentro un vuelo barato a Londres te lo haré saber. Por todos los medios.

La diferencia es que, para este viaje a Londres, dejé en casa mi iPhone X y me llevé el Pixel 3 que Google nos cedió para una prueba. El experimento ha sido un éxito de tal calibre que mi viejo iPhone tiene nuevo dueño y yo he decidido hacerme con un Pixel de mi propiedad, después de varios años usando iOS ininterrumpidamente. Y todo por la maldita Visión nocturna.


Visión nocturna (en inglés Night Sight) es una nueva función de la aplicación de cámara de Google que por ahora solo está disponible en los tres modelos de Pixel, incluido el de primera generación. Este “modo noche” combina técnicas modernas de aprendizaje automático con fotografía computacional para crear imágenes más detalladas en situaciones de poca luz, pero es mucho más que un reductor de ruido: Visión nocturna hace fotos hasta ahora impensables para un teléfono.

Cualquiera que haya tenido una cámara réflex sabe que aumentar el tiempo de exposición produce imágenes nocturnas más limpias y detalladas, pues el sensor logra capturar más luz. La desventaja es que hay que estabilizar la cámara para que la imagen salga realmente nítida, y esto en un teléfono, que no cuenta con el agarre de una réflex, parece especialmente difícil.

El teléfono, en cambio, tiene un procesador más potente que la cámara y sabe usarlo a su favor. En los últimos años, fabricantes como Google han aprovechado los procesadores especializados en inteligencia artificial para mejorar una vieja técnica de fotografía conocida como HDR. Combinando esta técnica con algoritmos de aprendizaje automático, teléfonos como el Pixel pueden capturar una ráfaga de fotos de distinta exposición y combinarlas en un sola imagen para obtener un mayor rango dinámico (lo que significa que las fotos con mucho contraste ahora tienen más detalle, tanto en las zonas que antes estaban quemadas como en las oscuras).

El Pixel 3 y el Pixel 3 XL son la misma cámara en dos tamaños
Photo: Sam Rutherford (Gizmodo)

Este año, Google ha aprendido a usar esa técnica (que llama HDR+) para mejorar las fotos en condiciones de poca luz. Visión nocturna empieza a funcionar en cuanto abres la cámara del Pixel, capturando fotos desde antes de que pulses el botón de obturación. Cuando pulsas el botón, la cámara envía las 15 fotos más recientes al procesador de imagen y este las combina para crear la exposición perfecta, a juzgar por un algoritmo de aprendizaje automático. Con suficiente luz, el proceso es asombrosamente rápido (más que en el Huawei Mate 20), pero si la imagen es demasiado oscura, tienes que quedarte quieto durante unos segundos tras pulsar el obturador.

Como decía, quedarse quieto y teléfono no son dos conceptos que casen bien. Por eso Google ha implementado un sistema de medición de movimiento que usa los datos del estabilizador óptico del Pixel 3 para elegir un tiempo de exposición que minimice el desenfoque. Dependiendo del pulso que tengas (o si usas un trípode), el teléfono puede capturar entre 6 cuadros de 1 segundo de exposición y 15 cuadros de 1/15 segundos o menos.

Todos estos cuadros se alinean y fusionan casi instantáneamente gracias al potente Snapdragon 845 del Pixel 3 y a un algoritmo llamado Super Res Zoom, el mismo que permite hacer zoom digital en las fotos manteniendo un buen nivel de detalle. Por último, otros dos algoritmos de aprendizaje automático deciden el balance de blancos y la tonalidad de la imagen final.


Pasé tres días en Londres, pero “días” es un decir. El sol se pone a las 15:50 y el resto de la tarde es, en realidad, una noche cerrada. La noche suele ser el principal enemigo del fotógrafo amateur, pero el Pixel 3 me dio una seguridad que ningún teléfono me había dado. Es la diferencia entre las escenas quemadas o subexpuestas a las que estamos acostumbrados y que tu tía dude si las fotos le que has mandado están hechas con un teléfono.

Aquí van algunos ejemplos sin editar, tal y como salieron de la cámara (salvo recortes para enderezar). En todos, la exposición es automática.

Photo: Matías S. Zavia

Covent Garden a las 10 de la noche. El balance de blancos es perfecto y solo se nota la pérdida de detalle en una pantalla grande o haciendo zoom. Como fallo, quizá la imagen tiene demasiado brillo para ser una foto nocturna.

Photo: Matías S. Zavia

Los detalles de estas dos fotos eran imposibles hasta hace unos meses en un teléfono. Las hice desde Tate Modern con el Pixel 3 sin estabilizar.

Photo: Matías S. Zavia

Cuando haces zoom, en cambio, se pierde bastante detalle. Si el Pixel 4 viene con una segunda lente en lugar de un zoom digital, Google tendrá toda mi atención. En cualquier caso, la exposición es alucinante.

Photo: Matías S. Zavia

Esta también está hecha con zoom digital, pero la pérdida de detalle es imperceptible en pantallas pequeñas, gracias al trabajo de Visión nocturna.

Photo: Matías S. Zavia

En esta, el Pixel 3 falla estrepitosamente con el balance de blancos. El contraste entre mi cara y las luces altas del fondo era muy grande.

Esta escena a contraluz demuestra la velocidad del modo noche. No importa el contraste, que se estén riendo o que la foto les pillara por sorpresa; todos salen aceptablemente nítidos y enfocados en una foto “de las difíciles”.

Photo: Matías S. Zavia

Visión nocturna también funciona con las dos cámara frontales, pero los sensores más pequeños no consiguen una exposición tan buena, especialmente cuando se enfrentan a las pantallas de Piccadilly Circus.

Photo: Matías S. Zavia

De estas dos escenas, la más difícil era la segunda. Visión nocturna consigue que se vean las caras a pesar de las luces altas del fondo.

Photo: Matías S. Zavia

Atención al detalle del pavimento en la primera foto. En la segunda, ese Galaxy Note 9 no es product placement aunque lo parezca.

Photo: Matías S. Zavia

Visión nocturna también funciona de día. Puedes activarlo para forzar un HDR imperceptible en imágenes con mucho contraste, como la primera, o para mejorar el detalle y el balance de blancos en fotos como la segunda.

Visión nocturna es la diferencia entre 👆 esto y esto 👇.

Photo: Matías S. Zavia

Detalles, balance de blancos, tonalidad de la foto… Visión nocturna acierta en todo. Lo único que lamento es que la opción esté oculta dentro del menú “Más” de aplicación de cámara. Debería ser mucho más accesible porque, cuando cae el sol, este es el único modo en el que quiero hacer fotos.


En definitiva, Visión nocturna es un antes y un después para los que hacemos fotos con el teléfono. Una nueva técnica de fotografía computacional que todos los fabricantes van a tener que implementar, empezando por Apple. Pero el Pixel 3 no es solo una cámara:

Altavoces: Los altavoces estéreo del Pixel 3, ecualizados por Waves Audio, suenan francamente mal cuando el volumen es bajo (el sonido se distorsiona demasiado, por alguna razón), pero son sorprendentemente claros y fuertes con el volumen alto. Aun así, prefiero los altavoces más equilibrados y con mejores graves del iPhone, que son menos molestos.

Pixel Buds: De los mejores auriculares incluidos con un teléfono que he probado, sobre todo porque odio los in-ears. El rizo del cable se adapta al tamaño de tus orejas para fijarse con fuerza cuando sales a correr (o eso creo, porque yo no corro ni aunque pierda el autobús). Se conectan por USB-C y vienen integrados con Google Assistant. La experiencia es muy parecida a la que ofrecen los EarPods que vienen incluidos con el iPhone. El Pixel incluye un adaptador USB-C a 3,5 mm que el iPhone dejó de incluir.

Pixel Stand: Google también nos prestó para esta prueba la base de carga inalámbrica del Pixel 3, que cuesta 79 dólares (79 euros). Cuando está sobre el Pixel Stand, el Pixel 3 puede hacer cosas como despertarte con una luz anaranjada que imita el amanecer antes de que suene la alarma o funcionar como un marco de fotos. También permite configurar rutinas con Google Assistant y desactivar automáticamente todas las notificaciones (por ejemplo, si cargas el teléfono por la noche). Pero no es algo a lo que le saque partido más allá de la comodidad de la carga rápida inalámbrica.

Cargador: Hablando de carga rápida, el adaptador de corriente que viene con el Pixel 3 es realmente rápido, hasta el punto de salvarte de situaciones en las que pensabas que ibas a salir de casa con el teléfono descargado. Ventaja para el Pixel frente al iPhone, que viene con un cargador de 5 W (veremos si esto afecta a la durabilidad de la batería a largo plazo).

Batería: Llega al final del día, pero no al segundo día. La buena noticia es que el modo de ahorro de batería puede extender la autonomía varias horas

Vídeo: La cámara de vídeo es inferior a la del iPhone en todos los sentidos. Sonido, estabilización, reproducción de colores… Lo habitual en Android.

Lector de huellas: Viniendo de un iPhone X, pensaba que los lectores de huellas habían quedado atrás, pero la posición y la velocidad del sensor del Pixel 3 hacen que desbloquear el teléfono resulte bastante natural. Es fácil acostumbrarse a poner el dedo sobre el lector para encender la pantalla, sin necesidad de tocar la pantalla o el botón; se convierte en algo instintivo. Un añadido divertido del lector de huellas del Pixel 3 es que puedes configurarlo en los ajustes del sistema para deslizar hacia abajo las notificaciones (esto es bastante útil en la pantalla grande del Pixel 3XL).

Pagos móviles: Pagar con Google Pay en el Pixel 3 es más rápido y sencillo que con Apple Pay en el iPhone. Solo hay que apoyar el teléfono ya desbloqueado sobre el datáfono para pagar, mientras que en el iPhone hay que tocar dos veces el botón de desbloqueo, mirar a la pantalla, esperar a que Face ID te reconozca la cara y apoyar el teléfono sobre el datáfono.

Gestos: La nueva interfaz basada en gestos me parece más torpe que la del iPhone y el iPad Pro, pero en todo caso es mejor que la botonera de siempre (queda demostrado que Palm tenía razón y que los gestos de la difunta Palm Pre eran la forma más natural de controlar una pantalla táctil).

Bugs: Muchos de los fallos del Pixel 3 parecen haberse solucionado con la actualización de diciembre, pero tengo que decir que a mí no me afectó ninguno (salvo una vez que me apareció un segundo notch en la pantalla).

Android: Dar el salto a Android ha sido una transición más fluida de lo que pensaba, puesto que soy usuario de Chrome en el escritorio. Mis contraseñas ya estaban ahí y casi todo lo que hacía en iOS lo puedo hacer en Android sin fricciones. Digo “casi” por la frustrante ausencia de todas mis notas y recordatorios (honestamente, Notas de Apple es muy superior a Google Keep). También hay aplicaciones que echo de menos (Overcast la he tenido que reemplazar por Pocket Casts) y otras que son una broma en Android en comparación con su versión de iOS (Day One).

Otra cosa que sigue sin solucionarse es que la compresión de las imágenes en aplicaciones como Twitter e Instagram sea más agresiva en Android que en iOS. Por lo demás, soy un heavy user de los servicios de Google, por lo que el cambio a Android ha ido con viento en mi favor en muchos sentidos.

Si tuviera que destacar algo a lo que no me acostumbro de Android son las notificaciones, mucho más dinámicas e interactivas que las de iOS, pero también más persistentes. Si te llega una notificación, no desaparece de la barra de notificaciones aunque hayas entrado en la aplicación a mirarla.

Otra cosa que odio, del Pixel en concreto, es esa dualidad explorador de archivos-Google Photos. Tu galería es Google Photos, y ahí tienes todas tus fotos y tus vídeos más o menos organizados, con la ventaja de que también están en la nube. Pero cuando quieres subir una imagen a una app, esta abre un explorador de archivos que te enseña las entrañas del teléfono, la parte de atrás de la nevera, que incluye cientos de carpetas individuales para las fotos de retrato. Hay que desplegar un menú de opciones extra para abrir Google Photos y acceder por fin a la auténtica galería.

Por último, si estás acostumbrado a subir imágenes de Internet a aplicaciones como Telegram y Twitter, en iOS basta con copiar y pegar la imagen (el portapapeles se encarga de todo), pero en Android hay que descargar la imagen y cargarla desde la galería (que, como acabamos de ver, no es una experiencia agradable).

En general, creo que ambos sistemas están al mismo nivel de sofisticación. Incluso funciones bastante recientes de iOS, como la de reactivar automáticamente la wifi pasado un tiempo para que no te gastes sin querer todo tu bono de datos, existen también en Android. También en Android puedes deslizar el dedo por la barra espaciadora para mover el cursor (una de esas funciones ocultas de iOS). Y luego hay pequeñas diferencias, como que el iPhone se enciende solo cuando lo pones a cargar y el Pixel no, que se inclinan a favor de uno u otro. Por ejemplo, una función exclusiva de Android que me encanta es un pequeño botón que aparece cuando el teléfono cree que quieres rotar la pantalla pero tienes la rotación desactivada (muy útil si estás en la cama). Y una función exclusiva de iOS que echo de menos es compartir la contraseña de la wifi con un toque.

Rendimiento: El rendimiento es algo de lo que podría quejarme, pero no me afecta especialmente en el día a día. Los 4 GB de RAM del Pixel 3 lo limitan, sobre todo, cuando hay varias aplicaciones abiertas y una de ellas no está bien optimizada. Lo noté con Fortnite, que era imposible de jugar en el Pixel hasta que Epic Games sacó un parche para solucionarlo.

Pixel 3 vs Pixel 3 XL, con notch y sin notch
Photo: Sam Rutherford (Gizmodo)

En general, el Android “puro” de Google (y siento lo de “puro” si eres fan de AOSP) sigue siendo el mejor Android que conozco. Las versiones de Samsung, LG y Huawei están cada vez mejor diseñadas y son más limpias que hace unos años, pero siguen abrumándote con aplicaciones y funciones que nunca vas a usar. Aun colándote servicios como Google Duo y Google Play Music desde el primer encendido, da la impresión de que en el Pixel eres tú el que tiene las riendas de un sistema que además está en constante actualización. Y esos fondos de pantalla animados de Android 9 Pie combinados con el panel OLED del Pixel 3 son amor a primera vista.

El Google Pixel 3 parte de los 799 dólares (849 euros) en la Google Store, pero se puede encontrar a un precio más barato en otras tiendas.

Con información de Gizmodo

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