4 increíbles gladiadores del Imperio Romano

Se entrenaban para pelear y matar, conoce cuatro tipos de gladiadores romanos.

Una de las pocas diversiones que tenían los ciudadanos del antiguo Imperio romano eran las luchas de gladiadores. Entre todo lo malo que ocurría en sus vidas, ver a guerreros preparados enfrentarse hasta la muerte era una distracción llena de adrenalina y emociones.

Lo más común era ver a los gladiadores luchar contra animales o personas condenadas a muerte que tenían como única esperanza de vida vencer al guerrero para salir en libertad, por lo que estos escenarios se convertían en escenas violentas y muy sangrientas.

Muchos de los gladiadores se formaban en escuelas donde aprendían las técnicas para luego deleitar a su público. Pero no todos conocían todas las técnicas, existían diferentes ramas de acuerdo a las armas que utilizaban o los métodos de pelea. Estos se dividían así:

Tracios

Estos gladiadores solo utilizaban pequeños escudos para pelear y espadas cortas que tenían una punta curva. También tenían armaduras que cubrían sus piernas y el brazo de la espada. Normalmente ellos se enfrentaban a otros gladiadores como los murmillos, por lo que estas batallas eran realmente intensas al tratarse de luchadores profesionales. 

Murmillos

Estos gladiadores usaban armas cortas que eran prácticamente para luchar cuerpo a cuerpo. También se servían de escudos largos, rectangulares y curvos. Lo más característico de su vestimenta eran los cascos que utilizaban, ya que tenían una cresta en forma de pez, de allí venía su nombre. 

Reciario

Los reciarios utilizaban una red gigante para atrapar a su adversario. También usaban tridentes o dagas cortas. Eran los guerreros con menos protección, no llevaban muchos escudos. Solo se servían de un brazalete y un protector para cubrir su hombro completo.

Por el estilo de lucha y el escaso uso de escudos eran los gladiadores que más morían en batalla. 

Secutor

Contrario a los reciarios, ellos eran los gladiadores que utilizaban más protección y estaban más equipados. Usaban espadas cortas, escudos como los de los murmillos y cascos que cubrían toda su cabeza y cara.

Lo más común es que pelearan contra los reciarios y aunque no pareciera la batalla era bastante pareja, ya que el armamento de ellos los protegía mucho pero también los hacía más pesados y menos ágiles, de esto se aprovechaban sus contrincantes. 

Los trajes de los secutores podían pesar unos 20 kilos. 



Titi González Méndez | Culturizando

Con información de Culturizando

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