¿Conoces el fantástico mito de la caja de Pandora?

Hoy en día muchos de nosotros utilizamos la expresión ”abrir la caja de Pandora” para hacer referencia a los actos que pueden traer consigo consecuencias devastadoras. Sin embargo, no muchos saben cuál es el verdadero origen de esta frase. ¿Quieres saber cuál es la verdadera historia de este mito griego?

La historia de Pandora y su famosa caja -la cual en realidad no era una caja- pertenece al mito de Prometeo, quien robó el fuego de Helios a los dioses para entregárselo a los hombres, según nos relata la mitología griega. 

El mito de la caja de Pandora es consecuencia de la venganza que tomó Zeus para castigar a Prometeo después de que este reveló el secreto del fuego a los hombres.

Una venganza del dios Zeus…

Zeus, quien es considerado por la mitología griega como el padre de los dioses, molesto por tales acciones cometidas por Prometeo ordenó a Hefesto, el dios del fuego y de la forja crear una estatua de la doncella más hermosa jamás creada.

Los relatos dicen que hasta la propia Atenea echó sobre la imagen una vestidura blanca y reluciente, le aplicó sobre el rostro un velo que la virgen mantenía separado con las manos, la coronó con frescas flores y le ciñó el talle con un cinturón de oro, el cual además se adornaba maravillosamente con detalladas figuras de animales. Hermes, el mensajero de los dioses, por otro lado le otorgaría el habla a la bella imagen, y la mismísima Afrodita, diosa del amor, le daría todo su encanto amoroso. 

De este modo Zeus, bajo la apariencia de un bien, había creado un engañoso mal, al que llamó Pandora, es decir, la omnidotada; pues cada uno de los dioses le había concedido a la doncella algún ”don” que sería usado luego como obsequio para los hombres. 

Pandora fue colmada de dones, incluido el de la curiosidad, y creada con el objetivo de seducir a cualquier hombre, consiguiéndolo finalmente con Epitemeo, hermano de Prometeo, quien advirtió a su hermano que no aceptase regalos de los dioses.

Zeus envió a la hermosa virgen a la Tierra, en donde habitaban los hombres y en donde estos vagaban mezclándose entre sí con los dioses. Cada uno de los mortales quedaban atónitos y pasmados ante la incomparable e indescriptible. Pandora. Ella, sin embargo se dirigió hasta Epimeteo, quien era conocido por ser hermano del ladrón Prometeo.

Los males se propagaron por todo el mundo de los hombres

Aunque este había advertido a su hermano Epitemeo de nunca aceptar ningún obsequio de los dioses, ya que si lo aceptaba se ocasionaría un indescriptible daño a los hombres, Pandora llegó con una tinaja ovalada como regalo de Zeus para él -aunque algunas versiones cuenten que fue un regalo de la boda de ambos-, y las advertencias de Prometeo fueron en vano, ya que este las olvidó al instante ante la presencia de la monumental Pandora.

Epimeteo, olvidándose de todas aquellas palabras, recibió con los brazos abiertos a la hermosa doncella junto con la caja y no se dio cuenta del mal hasta que ya lo tuvo…

Se enamoró perdidamente y tomó como esposa a Pandora. Apenas llegada junto a Epimeteo, Pandora por la gran curiosidad que los dioses habían introducido en ella, abrió la tapa y en seguida volarón del recipiente innumerables males que se desparramaron por la Tierra con la velocidad de un rayo.

La doncella, nerviosa por lo sucedido, cerró la caja justo antes de que saliera la esperanza, y se vivió una época de desolación general.

Según este mito en el fondo de esta caja permaneció entonces el único bien de la humanidad: la esperanza.

Después de este suceso la desgracia invadió el mundo en todas sus farmas, desde sus mares hasta sus tierras, pasando por todos sus aires, las enfermedades se deslizaban día y noche por entre los humanos, silenciosos y de cierta forma excluidos, pues Zeus aún no les había dado la voz.

Se dice que Pandora corrió hacia los hombres, pues estaba para su recaudo. Esta, hablándoles de lo que el recipiente aún contenía en su interior, les testificaba que incluso en medio de las peores tragedias y de lo más terrible que afrontaran, ellos siguen conservando aquella forma de superar los males: la esperanza.

Con información de Culturizando

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