El Brexit inspira a los escritores británicos

El Brexit y las tensiones que ha generado en la sociedad británica, profundamente dividida sobre el tema, son una fuente de inspiración para los escritores, de la novela política a la sátira futurista.

La influencia del Brexit se nota en las obras de novelistas consolidados como Ali Smith y Jonathan Coe, así como en las de principiantes como James Silvester.

Los textos de este género, apodado “Brex-lit (juego de palabras entre “Brexit” y “literatura”), van de la distopía imaginada por los eurófilos a la reflexión sobre las fracturas entre los británicos.

“He notado que los textos recibidos en los últimos años van generalmente de la sombría distopía a una nostalgia relativamente nueva”, explicó a la AFP Daniel Hiscocks, fundador de una pequeña editorial independiente. “Esto refleja la dirección que toman la conversación de la calle”, agregó.

El año pasado, Hiscocks publicó la novela “Time of Lies” (“La hora de las mentiras”, literalmente), de Douglas Board, que tiene lugar en Gran Bretaña en 2020, tras la elección de un Donald Trump británico para el gobierno.

Board, un exfuncionario, dijo a la AFP que lo que lo llevó a escribir fue “la ignorancia y el menosprecio existente entre la clase dirigente y la población”. “Las novelas tienen la posibilidad de actuar en un registro completamente distinto al de los medios”, añadió.

– ‘La realidad del Brexit’ –

Algunos autores recurren al poder de la narración para destacar las divisiones que el referéndum de junio de 2016, en el que la opción del Brexit ganó, sacó a la luz.

La editorial europea Peirene encargó al escritor Anthony Cartwright una novela en respuesta a las críticas del Brexit. Su obra corta “The Cut” (“El corte”) relata la desgraciada historia de amor de un urbanista, director de documentales, y una obrera.

AFP / Niklas Halle’nPeatones pasan junto a los souvenirs, incluidas postales que representan a miembros de la Familia Real británica, en el centro de Londres el 4 de enero de 2019

En el corazón de una región obrera de las West Midlands, los protagonistas luchan por comprenderse, así como sus mundos respectivos.

“Al menos tenemos que intentar entender a la gente con la que no estamos de acuerdo”, señala Cartwrithg.

Otros escritores hallaron inspiración en la ira.

“Mi libro es en gran parte una reacción anti-Brexit”, señaló James Silvester, que presenta “Blood, White and Blue” (“Sangre, blanco y azul”) como la primera novela “post-Brexit”.

Casado con una médica de urgencias eslovaca víctima de racismo desde 2016, Silvester perseguía “alentar a la gente a pensar en la realidad del Brexit”.

Silvester, cuyo personaje principal es “una espía checo-británica que lucha por un país que la detesta, en pleno caos del Brexit”, quería mostrar “lo que [el Brexit] le hace a la gente, el sufrimiento que ha causado y que sigue causando”.

– ‘Antena bien orientada’ –

Algunas de las obras inspiradas por el Brexit tienen lugar en regiones británicas que la literatura suele pasar por alto, como el feudo pro-Brexit del este de Inglaterra que describe “Missing Fay”, de Adam Thorpe, o las West Midlands, donde se desarrolla parte de “Middle England”, de Jonathan Coe.

AFP / Adrian DennisUna etiqueta anti Brexit pegada en el puente de Westminster, mientras los peatones cruzan hacia las Casas del Parlamento, en el centro de Londres, el 2 de enero de 2019

Según Thorpe, su obra -que empezó a escribir antes del referéndum- se convirtió en una “novela del Brexit” cuando la “pobreza y el sentimiento de desesperación” que describe el escritor se le revelaron como explicaciones del resultado de la votación, apuntó.

Según él, “los escritores deben tener las antenas bien orientadas para captar las señales que la población en general ignora”.

Los escritores están para “obligar a la gente a pensar y sentir aquello que molesta”, consideró la novelista Amanda Craig. En “The Lie of the Land” ofrece un análisis más sutil de las fuerzas que causaron el Brexit, como la pobreza o las diferencias entre la ciudad y el campo.

“La razón por la que la literatura ha perdido mucho de su poder social es que muy pocos de nosotros hacen lo que [Charles] Dickens hacía”, afirmó. “Hemos perdido la noción de la misión moral [de la literatura]. La ficción está para divertir, emocionar y deslumbrar, pero también para hacer reflexionar”.

Con información de AFP

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