Qué ocurre realmente con la batería de los automóviles eléctricos cuando llegan al final de su vida útil

Quizás todavía no, pero en unos años, cuando la compra de un vehículo eléctrico sea algo más estandarizado, comenzaremos a oír sobre el problema de las baterías viejas de este tipo de automóviles. ¿A dónde van a parar al final de su vida y qué se hace con ellas?

Hoy sabemos lo que sucede con las baterías de litio de los teléfonos, cámaras y otros dispositivos electrónicos, quizás por esa razón ya existen críticos de los automóviles eléctricos que expresan su (razonable) preocupación acerca de lo que podría suceder con las baterías similares, aunque en una escala mucho mayor con los automóviles eléctricos.
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De esto precisamente hablaba en una de sus piezas el ingeniero Jason Fenske, quien se muestra optimista acerca de la disposición de las baterías usadas para este tipo de automóviles. Y es que resulta que el gran tamaño de estas baterías es uno de los principales beneficios que evitarán que acaben siendo poco beneficiosas.

A diferencia de las baterías de una cámara que pueden caber en un bolsillo, se necesitan equipos pesados para extraer una batería de un vehículo eléctrico. De hecho, en su mayor parte solo los concesionarios de automóviles y algunos mecánicos tienen la capacidad de intercambiar baterías de automóviles eléctricos.

Por ejemplo, los fabricantes de automóviles en China son responsables de garantizar que los paquetes gastados de sus automóviles no terminen en vertederos, y se espera que se aprueben leyes similares en Europa y Estados Unidos.

A medida que los fabricantes construyen más automóviles eléctricos con rangos cada vez más largos, reducir el uso de baterías no es exactamente el modelo a seguir. En cambio, los fabricantes están incrementando los esfuerzos de reutilización que pueden extender la vida útil de los paquetes de baterías de los coches eléctricos, por ejemplo al revenderlos como paquetes de energía estacionarios para proyectos, como en los casos de alumbrado público (en Japón), una isla (en Portugal) o en hogares.

Fenske explica que un paquete de baterías de 30 kilovatios/hora de un Nissan Leaf puede alimentar una casa común durante más de un día cuando se necesita energía de emergencia. Y Nissan abrió una planta de reciclaje de baterías en Japón y está estudiando abrir una en Estados Unidos.

De hecho, cuando Fenske le pregunto a Nissan si las baterías del Leaf se pueden reciclar por completo, Jeff Wandell, portavoz de la compañía, le dijo lo siguiente:

En general sí. Los componentes del paquete consisten en acero, cobre, aluminio y algo de plástico. Las celdas se pueden reciclar a través de diferentes métodos para recuperar las mezclas de cobalto, níquel, manganeso y litio. Los materiales recuperados se refinan a las purezas necesarias para su reutilización en la industria general y potencialmente también para la fabricación de nuevas celdas de batería.

Por tanto, el reciclaje es el esfuerzo final. Las baterías de litio en los automóviles eléctricos modernos, como el propio Leaf, generalmente contienen del 5 al 7% de litio, del 5 al 20% de cobalto, y del 5 al 10% de níquel, todos los cuales se reciclan comercialmente.

No obstante, el alcance del problema es limitado hasta ahora, ya que hay relativamente pocos automóviles eléctricos que estén llegando al final de su vida útil. En 2017, según un informe de Bloomberg, se retiraron algo más de 50.000 baterías de coches eléctricos. En los próximos cinco años, se espera que ese número aumente a 3,4 millones. [Engineering Explained]

Con información de Gizmodo

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