Un día el sol se podría convertir en una bola de cristal

Algunos científicos han sugerido que es posible que nuestro sol se convierta en un cristal a final de su vida. Los físicos ahora tienen evidencia empírica que apoya esa teoría.

Los científicos han predicho que mientras las enanas blancas se enfrían, se pueden cristalizar en una transición de fase similar a la que ocurre cuando el agua se congela para formar hielo. Una nueva investigación de científicos de Reino Unido, Estados Unidos y Canadá proporciona evidencia de esta transición en un análisis de enanas blancas cercanas. Esto es especialmente interesante ya que, como hemos reportado antes, los científicos anticipan que nuestro sol está destinado a convertirse en una enana blanca.

Las enanas blancas son pequeñas estrellas tenues increíblemente densas. Son el resultado de estrellas como el sol que pierden el combustible que sirve como energía para su fusión nuclear. Sus masas son similares a la del sol, aunque solo sean el tamaño de la Tierra. Consisten de un plasma de átomos y electrones densamente comprimido.

Ya que los electrones no pueden compartir sus estados exactos según las normas de la mecánica cuántica, las enanas blancas ejercen presión que evita que las estrellas se colapsen.

Aunque son plasmas, los científicos han estado prediciendo que estos átomos aplastados deberían cristalizarse eventualmente, empezando con el centro de las estrellas. Ha habido observación indirecta de la cristalización, pero investigadores ahora afirman haber observado directamente el proceso. Describen sus hallazgos en una publicación en el diario científico Nature.

Los modelos sugieren que cuando las enanas blancas se cristalizan, emiten calor para poder entrar en una fase de baja energía, tal como ocurre cuando la energía térmica se retira del agua cuando se congela para formar hielo. Esto frenaría el enfriamiento de la estrella, un efecto que los científicos pueden observar directamente.

El equipo analizó un catálogo de 15.109 candidatos para enanas blancas dentro de una distancia de 100 parsecs (o 326 años luz) de nuestro sol utilizando datos del satélite Gaia. Efectivamente encontraron un “montón” de estrellas en ciertas ubicaciones a lo largo de un gráfico que contrastaba el color y la luminosidad. Eso es evidencia de estrellas que realizan la transición de fase de plasma a cristal, de acuerdo con la publicación.

Obviamente, esto depende de la simulación, y quizá otras conclusiones podrían explicar mejor los datos. Pero es un hallazgo excitante. Implicaría que muchas enanas blancas podrían ser más antiguas de lo que pensaban investigadores, ya que la cristalización ralentiza el proceso de envejecimiento.

Un día, quizá nuestro sol también se convierta en una bola hermosa de cristal. Y nosotros estaremos muertos.

Con información de Gizmodo

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