El ejército mexicano combate el robo de gasolinas desde el aire

Un helicóptero artillado del ejército recorre los ductos y refinerías de México para localizar tomas clandestinas donde ladrones roban gasolina que después revenden, un fenómeno que se conoce como “huachicoleo”.

En un vuelo rutinario, la aeronave vigila los ductos que llevan a un centro de distribución en la localidad de Azcapotzalco, en el norte de Ciudad de México, y a la refinería de Tula, en el central estado de Hidalgo.

AFP / Pedro PARDOSoldados aseguran una toma de gasolina en el estado mexicano de Guanajuato, el 4 de febrero de 2019

Fue en ese estado donde la explosión de una toma clandestina causó la muerte de más de 120 personas que se acercaron a recoger combustible el pasado 18 de enero.

La tragedia puso de relieve el problema del robo de combustible en México -que deja unos 3.000 millones de dólares en pérdidas anuales a la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex)- y la estrategia del gobierno para enfrentarlo.

AFP / Pedro PARDOSoldados de la fuerza aérea sobrevuelan el estado mexicano de Guajanato en un helicóptero Blackhawk, el 4 de febrero de 2019

Hasta octubre del año pasado se localizaron en Hidalgo 1.726 tomas clandestinas, una cifra solo superada por las 1.815 del estado de Puebla, según datos de Pemex.

Equipado con cinco elementos de tripulación, el helicóptero sigue su camino hacia la refinería de Salamanca, en el central estado de Guanajuato, en donde el año pasado hubo reportes de 1.547 tomas clandestinas.

AFP / Pedro PARDOSoldados de la fuerza aérea sobrevuelan el estado mexicano de Guajanato en un helicóptero Blackhawk, el 4 de febrero de 2019

Apenas el 31 de enero, un presunto grupo criminal dejó a las afueras de esa refinería un mensaje en el que exigen al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador la retirada de los militares que combaten el robo a combustible so pena de asesinar a uniformados y civiles.

Durante el trayecto, el helicóptero vuela cerca del suelo por si hay algo que a sus tripulantes les parezca sospechoso.

Desde el aire se coordinan con elementos en tierra que permitan identificar una toma clandestina y, a su vez, evitar riesgos para la población.

Los militares son una parte primordial de la estrategia de López Obrador para combatir el robo a hidrocarburos, un delito que ha aumentado en los últimos años.

Además de vigilar por aire los ductos y refinerías, los elementos del ejército y la marina hacen recorridos en tierra y tienen el control de la seguridad en varias refinerías del país.

Con información de AFP

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