Cómo el magnate Carlos Slim gentrificó el centro histórico de Ciudad de México (gracias a AMLO)

Uno de los hombres más ricos del mundo, Carlos Slim, fue responsable de la “revitalización” del centro histórico de la Ciudad de México cuando el actual Presidente Andrés Manuel López Obrador fue gobernador de la capital. Sputnik te presenta una relación entre el magnate y el político, que data de mucho tiempo.

Considerado el hombre más rico de México, es dueño —según Forbes— de 64,000 millones de dólares. Su fortuna tiene tentáculos por toda la economía del país, así como también incursiones en Estados Unidos y en Sudamérica

Nacido en 1940, ha amasado esta fortuna creando grupos económicos, fundaciones y grupos de inversión.

“Su padre es un inmigrante de origen libanés, que aquí se les llamaba ‘turcos’ por su pertenencia al Imperio Otomano. Se instaló en la parte oriental del centro histórico, en la zona que se conoce como las juderías”, dijo a Sputnik Jerónimo Díaz, investigador mexicano que realizó un completo trabajo sobre la gentrificación del centro histórico para su titulación en la Universidad de Toulouse III, en Francia.

Así, señala Díaz, Slim es un hombre nacido en el centro de la ciudad, que hizo sus estudios de secundaria en el antiguo colegio de San Ildefonso y luego comenzó a generar su fortuna en tiendas comerciales, como lo había hecho su padre en una tienda llamada ‘La estrella de Oriente’.

“Empieza su fortuna con pequeños negocios de ferretería, pero su principal acierto es hacerse de las grandes empresas paraestatales que se venden durante las décadas de 1980 y 1990”, señaló Díaz.

Una de ellas fue la compra de la papelera Galas de México en 1976 y la otra, fue Telmex en 1990. Díaz explicó que las inversiones de Slim en las plantas productoras de papel terminó de aniquilar el rubro en México, pues se volcó a la compra de papel extranjero, en un momento de apertura comercial.

Las viejas fábricas fueron convertidas en grandes espacios comerciales, que reunían tiendas de todas las otras inversiones del magnate.

Slim tiene tanto capital que es prácticamente imposible saber en dónde está: plataformas petroleras, ductos, presas y otras áreas de construcción de infraestructura; varias plazas comerciales —como Plaza Carso y Plaza Loreto— o grandes tiendas por departamento como Sears y Sanborns.

En el rubro alimenticio cuenta  con las panaderías ‘El Globo’, e incluso con una fábrica de chocolates. Está con Continental y en Euzkadi en su participación en el sector automotriz. Y también en el banco Inbursa, uno de los principales de capital mexicano.

Es incluso accionista del New York Times, del que vendió parte de sus acciones a fines de 2017. Ha participado en empresas de aeronáutica, mineras, hoteleras, en la industria química y la construcción.

Slim entra al centro

Jerónimo Díaz señaló que cuando Andrés Manuel López Obrador ganó el gobierno del entonces Distrito Federal (hoy, ciudad de México) envió a Slim el ofrecimiento de invertir en la avenida Reforma, principal arteria de la capital. Aunque Slim aceptó, retrucó que su zona de interés era el centro histórico.

Cuando el académico comenzó su investigación sobre el proceso de “modernización” del centro histórico, ya había comenzado el programa de rescate.

“Todos los centros históricos estaban, en ese momento, en proceso de rehabilitación de manera global”, dijo Díaz. Ese discurso fue alimentado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que abrió líneas de crédito para fomentar modificaciones en las principales ciudades del continente.

“Mientras los Gobiernos locales contratan préstamos por el BID, en [Ciudad de] México tenemos un alcalde nacionalista que dice ‘yo no quiero a ese banco, prefiero asociarme con los capitalistas nacionales'”, dijo Díaz a Sputnik.

Retomando el trabajo de Víctor Delgadillo, investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Díaz investigó este proceso particular de la capital mexicana a comienzos del milenio.

“Había habido otros intentos de rehabilitación que nunca funcionaban pero con Slim sí, porque metió su propia estrategia, con muchos recursos”, dijo el investigador.

Una foto inmortalizó su entrada, en la que puede verse al empresario junto a López Obrador y a Vicente Fox, quien era el presidente de México en aquel entonces (2000-2006).

“Muchos de los edificios del centro histórico son federales, por eso lograron este gran acuerdo para entrarle”, sostuvo el académico.

“A los ricos no sólo les interesa el capital, es una cuestión de prestigio”, agregó.

Su principal proyecto fue en la Plaza Juárez, donde ahora se levanta su museo de la memoria y tolerancia en el mismo predio en que está la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Díaz explicó que este fue el proyecto que detonó todo y le causó su mayor rentabilidad en la zona, con un edificio de departamentos que construyó a sus espaldas.

El investigador refirió que el fideicomiso del centro histórico que había sido creado como una figura pública para dinamizar la zona, le ofreció a Slim una cartera con 60 edificios que adquirió por medio de sus fundaciones.

La modificación de la calle Regina, en el cuadro A de la ciudad, fue otra de sus innovaciones. Slim adquirió más de 11 propiedades alrededor de este corredor, entre los que Díaz destaca tres importantes: el Hostal Virreyes; El Señorial, un antiguo hotel que convirtió en residencia para artistas y Casa Vecina, una galería de arte.

“Era una zona sin mucho atractivo patrimonial, pero aquí Slim trae actores culturales que van a ir acompañando sus grandes proyectos”, agregó.

Díaz dijo a Sputnik que estas compras se hicieron mediante la Fundación del Centro Histórico para convertirlos en proyectos culturales, en que el magnate trajo al país el formato básico de la “gentrificación”, es decir, el recambio de población de zonas centrales que habían sido vaciadas.

Poco después, la calle Regina fue convertida en peatonal, invirtiéndose profusamente en obra pública y revalorizando así las propiedades del magnate.

Con información de Sputnik

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