Cada vez menos trabas en el mercado de los pesticidas en Brasil

Brasil, primer consumidor mundial de pesticidas, pretende acelerar con el gobierno de Jair Bolsonaro la salida al mercado de nuevos productos fitosanitarios para mejorar los resultados del agronegocio, uno de sus sectores más dinámicos.

En sus primeros tres meses en funciones, el gobierno aprobó 121 pesticidas, llevando a 2.149 el total de los que están autorizados en el mercado nacional.

El ritmo -más de un producto por día- no es muy diferente del de inicios de 2017 y 2018, cuando los procesos de aprobación se aceleraron; pero el ministerio de Agricultura busca darle un nuevo impulso.

Las últimas licencias fueron otorgadas a fabricantes de productos con componentes que ya están en el mercado, así como al uso de ciertos productos en nuevos cultivos y a la combinación de nuevos componentes.

“Nuestro principal objetivo es poner a disposición de los agricultores un máximo de herramientas, tanto biológicas como químicas, y eso exige mayor celeridad en las decisiones”, explicó a la AFP Carlos Venâncio, coordinador general de Agrotóxicos y Productos Afines en el Ministerio de Agricultura y Pecuaria.

Actualmente, aunque la ley sugiera un plazo de 120 días, un proceso de licencia puede demorar hasta ocho años.

“La lentitud de los procesos de atribución de licencias era perjudicial para la competencia y la innovación y afectaba a los agricultores”, sostiene Reginaldo Minaré, consultor tecnológico de la Confederación Nacional de Agricultura (CNA).

“Brasil está recuperándose de sus atrasos. La diversificación del mercado es saludable para la producción agrícola, porque los agricultores podrán beneficiarse de pesticidas más adaptados y más baratos”, afirma.

– Un 18% del mercado mundial –

Brasil es desde 2008 el mayor mercado de herbicidas, según la Asociación Brasileña de Salud Colectiva.

La venta de esos productos en el mercado interno fue en 2017 de 8.900 millones de dólares, un 18% de la facturación mundial, según el Sindicato Nacional de la Industria de Productos para la Defensa Vegetal.

La cantidad de productos activos de pesticidas comercializados en Brasil prácticamente se duplicó entre 2009 y 2017, cuando alcanzó las 540.000 toneladas.

Una tendencia que preocupa por su impacto en el medio ambiente y la salud.

Alrededor de un tercio de los componentes autorizados en Brasil están prohibidos en la Unión Europea, apunta la investigadora Larissa Mies, del departamento de Geografía de la Universidad de Sao Paulo.

“Muchas empresas que comercializan esos productos tienen su sede en la Unión Europea y exportan productos que allá están prohibidos a países más permisivos, como Brasil”, subraya.

Los herbicidas Paraquat y Atrazine y el insecticida Acefato, prohibidos en la UE desde 2007, 2003 y 1991 respectivamente, figuran entre los diez agentes más vendidos en Brasil en 2017.

Entre los recientemente autorizados figuran productos a base de Imazethapyr y de Sulfentrazone, prohibidos en la UE a causa de su toxicidad.

– Prioridad al agronegocio –

AFP/Archivos / Sergio LimaEl presidenet de Brasil, Jair Bolsonaro, en la toma de posesión del nuevo presidente del Frente Parlamentario de Agricultura, el 19 de enero de 2019 en Brasilia 

Respecto al controvertido herbicida glifosato, campeón de ventas en el mundo, la Agencia Brasileña de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) concluyó en febrero, tras realizar una reevalución de una década, que no presentaba riesgo para la salud humana, aunque haya sido clasificado como “cancerígeno probable” por una agencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Anvisa fue influenciada. En lugar de defender una agricultura sostenible, el gobierno da prioridad al agronegocio, que quiere inundar de pesticidas el mercado”, estima Marina Lacôrte, ingeniera agrónoma y especialista en agricultura y alimentación en Greenpeace.

La ONG critica el proyecto de ley PL 6.299/2002, rebautizado como “paquete del veneno” por sus detractores, que debe ser sometido al voto del Congreso tras haber sido aprobado en una comisión especial en el Senado el año pasado.

Defendido por la ministra de Agricultura, Tereza Cristina da Costa, exjefa del lobby del agronegocio en la Cámara de Diputados, el texto pretende simplificar los controles de los productos y otorgar al ministerio más prerrogativas en su homologación.

“Los organismos ligados a los ministerios de Medio Ambiente y de la Salud, que tomaban también decisiones, se van a convertir en puramente consultivos. El texto quiere también dar autorizaciones temporales si los análisis superan los dos años y debe permitir, entre otros, el uso de productos cuyo carácter cancerígeno está probado”, si no presentan un “riesgo inaceptable”.

“Estamos aceptando poner a la sociedad en peligro”, se alarma Marina Lacôrte.

En Brasil, más de 1.000 productos fitosanitarios están a la espera de homologación.

Con información de AFP

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