Cárceles chilenas: plagas, castigos extrarreglamentarios, inexistencia de camas y baños

Este lunes 8 de abril el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile publicó su último informe sobre las visitas realizadas por funcionarios del organismo a 40 de las 87 cárceles del país durante 2016 y 2017. En las 153 páginas del documento se indica que “persisten” las malas condiciones de vida, hacinamiento, castigos y violencia.

El Tercer Estudio de las Condiciones Carcelarias realizado por el INDH tuvo como eje de abordaje la integridad personal de las 5.417 personas que están recluidas en las prisiones no concesionadas del país, basándose en estándares internacionales de derechos humanos. El INDH concluye que, además de que continúan las malas condiciones de reclusión y los servicios ofrecidos no son eficientes ni accesibles para todos, “existen niveles de naturalización de acciones de violencia”.

Aquí un resumen del informe:

Cárcel (imagen referencial)

Habitabilidad

Uno de cada dos hombres privados de libertad (51,3%) no tiene “la posibilidad de contar con un espacio propio para dormir”. En el caso de las mujeres, esta cifra es de una cada tres (35,7%). Del total de cárceles que fueron parte del análisis, 26 no contaban con suficientes camas (cinco de ellos son recintos femeninos).

Las cifras de arriba implican que 19 de las 40 cárceles tienen hacinamiento, 11 de ellas se encuentran en “un nivel crítico de ocupación”.

Respecto a las condiciones materiales de las celdas, módulos o espacios comunes de las prisiones, el INDH constató que cerca de un 90% presenta algún problema. En primer lugar el informe señala que no presentan calefacción y tienen deficiencias tales como conexiones eléctricas defectuosas o peligrosas, ventanas rotas o sin vidrios, que no cuentan con muebles para guardar las pertenencias personales, tienen problemas de iluminación y de ventilación, humedad, filtraciones y falta de limpieza e higiene.

En ese sentido, también indican que “continúan existiendo plagas de insectos o roedores” en al menos 10 cárceles, lo que “se relaciona directamente con las medidas de higiene del recinto y la falta de acciones preventivas”. “En algunos dormitorios hay plagas de vinchucas y chinchas, que circulan en el suelo y muros. Incluso algunos reclusos revelan la presencia de ratones”, se lee en el documento.

Otro de los puntos relevantes sobre la habitabilidad de las cárceles, es que en 24 de las 40 unidades penales se apreció “algún nivel de privación de acceso al agua durante las 24 horas del día o de insuficiencia en acceso a servicios higiénicos de forma permanente”.  A su vez, en varias cárceles los baños “se encuentran en mal estado por roturas, desagües tapados, con filtraciones, humedad, o estos eran insuficientes en cantidad”. Igualmente, se agrega que la privacidad en el uso de inodoros y duchas es “excepcional”.

Atención médica

Respecto a los servicios médicos, el informe da cuenta de que, en promedio, hay un profesional de la salud por cada 49 presos, pero se aclara que esa cifra “varía drásticamente” según cada lugar. Uno de los “aspectos más invisibilizados y carentes” refiere a las prestaciones de salud mental.

Visitas

La INDH constató que en 28 de las 40 cárceles persisten prácticas de someter a desnudamientos a personas adultas y en algunos casos a niños, niñas y/o adolescentes que llegan a los penales para ver a sus allegados. “En algunos casos implicaban el desprendimiento de toda la ropa interior y, en otros, desnudamientos parciales; igualmente, en algunas situaciones involucran la realización de sentadillas para explorar si había introducción de especies en el cuerpo”, se lee en el documento.

Castigos

La INDH reveló que en al menos 15 cárceles se aplica una sanción extrarreglamentaria denominada “pago al contado”, que consiste en la aplicación de golpes o la exigencia de realizar ejercicios físicos a cambio de no dejar consignada la falta cometida por el preso, y por ello no arriesgar una calificación de conducta que impida el acceso a algún beneficio penitenciario.

El organismo también advierte que en 26 cárceles constataron algún nivel de malos tratos. “Las personas indicaron la existencia de pagos al contado, golpes, amenazas, insultos, entre otros”. En definitiva, La INDH concluye que “existen niveles de naturalización de acciones de violencia”.

En 2016 y 2017 hubo cuatro fallecimientos por suicidios; y en cuanto a muertes por riñas o agresiones, se constataron cinco casos en 2016 y dos en 2017 (en todos los casos se trató de población masculina).

Recomendaciones

El Instituto planteó una serie de recomendaciones al Estado para mejorar los aspectos constatados en el informe de cárceles, estas tienen que ver con corregir las condiciones y situaciones anteriormente relatadas, ya sea en el corto, mediano y largo plazo, estableciéndose  una priorización en base al presupuesto y las responsabilidades de las instituciones que deben ejecutar dichas medidas, entre ellas, Gendarmería de Chile.

Con información de Sputnik

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