No se me ocurre ningún gran motivo para que alguien se compre un iPad Mini en pleno 2019

El iPad Mini no es la mejor tableta de Apple (ese título lo ostenta el iPad Pro de 11 pulgadas). Tampoco es una tableta decente (como el iPad Air). Se trata de una versión rara. Es demasiado pequeña pero a la vez demasiado grande, y supone un cambio bastante radical en la forma en que manejas habitualmente una tableta si has estado usando cualquier otro iPad antes que ella. Sin embargo, después de pasar una semana con el nuevo iPad Mini, todavía lo encuentro terriblemente atractivo, y eso es porque es muy bueno para consumir contenido.

¿Qué quiero decir con eso? Tal vez no tenga mucho sentido al principio. Después de todo, el iPhone XS Plus tiene una pantalla OLED de 6,5 pulgadas mucho mejor que la suya y el iPad Pro tiene una pantalla más grande y con una tasa de refresco mejor. De hecho, han conseguido reducir tanto sus marcos que los del Mini lucen anticuados y demasiado grandes en comparación.

¿Pero alguna vez has intentado leer un libro en un iPhone o en un iPad de tamaño medio? Siempre parecen o demasiado pequeños o demasiado grandes. El Mini, con su pantalla de 7,9 pulgadas y una resolución de 1.548 por 1.536, es perfecto. El marco es lo suficientemente grande como para sostener el iPad con una sola mano y no pasar accidentalmente de página como me ocurre con los iPads más grandes. Lo usé sin parar durante toda la semana, aunque su batería aguante menos de doce horas de lectura y la de mi Kindle Oasis varios días. En parte, esto se debe a que podía saltar continuamente a la wiki de Juego de Tronos que utilizo para acordarme de los personajes sobre los que estoy leyendo y así no tener que usar mi teléfono como me pasa con el Oasis.

Y sí, el iPad Mini también es genial para ver vídeos. No se volcará cuando la persona que esté delante de mi en el avión recline su asiento hacia atrás como me pasaría con un iPad, y la gama de colores es algo así como la escena del Reino Cuántico en Ant-Man y la Avispa en la que todo se ve bastante brillante. La gama de colores P3 no es que sea realmente imprescindible, pero estoy seguro de que será útil si quiero ponerme a editar las fotos de mi perro en el iPad Mini para subirlas a Instagram.

De hecho, resulta un poco más sencillo gracias al soporte para Apple Pencil, que da la sensación de que ha tardado demasiado tiempo en llegar. (En serio, ¿tan difícil era esto?) Aunque lo de ser compatible con el Apple Pencil también parece un poco… ¿innecesario? Al usarlo en la pequeña pantalla del Mini todo parece más abarrotado. Quizás una versión más pequeña del Apple Pencil podría ayudar a cambiar esta percepción.

Y aquí es donde me voy a poner un poco tiquismiquis. La pantalla es demasiado pequeña para crear contenido y aprovechar la CPU A12 del dispositivo, pero también parece demasiado grande para ver cosas. Si solo estoy viendo una película, y no viendo una película a la vez que hago algo como jugar a Stardew Valley, aparecen unas enormes barras negras que estropean la experiencia. Esto queda feísimo.

Con un precio inicial de $400, parece también una opción bastante atractiva, especialmente si lo comparamos con el iPad del año pasado, que pesa más, tiene una pantalla de menor resolución y un procesador peor. Si tengo que gastar menos de $400 en un iPad, preferiría hacerme con el más rápido antes que con el más lento, por mucho que sea algo más grande.

Pero el verdadero problema, el que me hace dudar de si merece la pena comprarlo o no, es que al igual que cualquier otro iPad que no sea el Pro, simplemente se siente viejo.

Fue un gran acierto de Apple añadir el control por gestos y el Face ID al iPad Pro el año pasado, y me encantan esas funciones. En el Pro, deslizo hacia arriba y me voy a la ventana de ‘home’, mientras que en el Mini tengo que irme al botón de Inicio. En el Pro solo tengo que apuntarme con la cámara para que aparezca automáticamente una contraseña en LastPass, mientras que en el Mini es un proceso más tedioso.

Son incordios menores, pero también son los mismos que Apple ha conseguido resolver hábilmente y luego ha dejado fuera a propósito. Esto hace que el iPad Mini no transmita la imagen de ser una tableta diminuta y moderna (en serio, la pantalla es genial) y en cambio parezca más un perezoso lavado de cara que Apple ha lanzado solo para que haya un modelo más barato con el que se pueda hacer la gente este año.

Esto es bastante significativo respecto al problema que Apple está teniendo con el hardware en estos momentos. Parece que ha perdido por completo la inspiración. Como ocurre con los nuevos AirPods, el nuevo iPad Mini te parecerá una pieza de hardware excepcional y no sufrirás utilizándolo. Pero Apple no ha reinventado la rueda; no ha impulsado ninguna reflexión (aparte de las que sean para criticar a la propia Apple). Es una simple actualización. Y siento que podría haber sido mucho más.

Con Samsung y Huawei haciendo teléfonos plegables (que son esencialmente iPads Mini que pueden doblarse) era el momento para que Apple hiciese algún movimiento arriesgado. Y Apple decidió seguir a lo suyo. Esto significa que a día de hoy, el iPad Mini es una compra excepcional y la mejor opción para las personas que buscan un dispositivo algo menor de 8 pulgadas. ¿Pero en un año? ¿O en dos? Para entonces, este dispositivo estará completamente desfasado.

En resumen

  • La pantalla es estupenda y hace que las pantallas de los anteriores iPad Mini parezcan terribles en comparación
  • Touch ID no es igual de bueno que Face ID.
  • El botón de ‘Home’ es mucho más incómodo que el control por gestos.
  • Sigue siendo la mejor tableta de menor tamaño que te puedes comprar, pero dentro de poco parecerá dará la sensación de estar desfasada.

Con información de Gizmodo

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