Después de todo, los dragones de Juego de Tronos no son gran cosa

Juego de Tronos no se ha cansado de hablar durante años de la importancia de los dragones, como los que tiene Daenerys (que son los últimos que quedan en el mundo), debido a la ventaja que siempre han ofrecido a la familia Targaryen en la historia de Westeros. Sin embargo, en el transcurso de las dos últimas temporadas, la serie también ha intentado decirnos algo que pudimos comprobar de nuevo en el cuarto episodio: los dragones no sirven para nada si están solos y son muy pocos.

Hablemos al respecto.


Aviso: lee bajo tu propio riesgo si no has visto el cuarto episodio de la octava temporada de Juego de Tronos.

Es fácil entender por qué a veces se piensa que los dragones de Juego de Tronos son una especie de arma nuclear en Westeros, considerando el tipo de potencia de fuego que traen al campo de batalla, y la dificultad y el peligro que implica tenerlos como parte de un arsenal militar. Son un recurso raro con un increíble potencial de destrucción en las manos adecuadas, y casi todos los gobernantes de los Siete Reinos entienden que tener un dragón a su lado los coloca en una posición privilegiada para tener éxito en la batalla.

Durante muchos años, Juego de Tronos colocó un as, o mejor dicho, tres ases en la mano de Daenerys en forma de dragones, asegurando que estarían en su mejor momento cuando crecieran por completo, y por varias temporadas eso fue suficiente para forzar a la futura reina a pensar mejor sus estrategias de sus planes de conquista. A medida que los dragones maduraban, la serie parecía revelar que los dragones representaban un tipo de fuerza que haría a Daenerys demasiado formidable en el conflicto final por el trono de hierro, pero con el paso de tiempo, Juego de Tronos también ha estado mostrando que los dragones ya no son tan poderosos como alguna vez lo fueron.

Hubo cierta poesía, y mucha lógica narrativa, en que el Rey de la Noche derribara a Viserion con su lanza y lo convirtiera en una de sus criaturas heladas. Claramente un demonio de hielo ancestral puede matar sin ayuda a un reptil que escupe fuego por la boca, porque así funciona la magia. Básicamente nos hizo pensar en el nombre de la saga de novelas de George R.R. Martin en las que se basa la serie, Canción de Hielo y Fuego, sugiriendo que Daenerys y el resto de los vivos podrían haber sido derrotados por algo que alguna vez pensaron que habría ayudado a ganar la guerra.

Pero la magia y los monstruos nunca han sido la trama principal de Juego de Tronos, como lo demuestra el hecho de que que la Batalla de Invernalia concluyó con un golpe mortal de Arya contra el Rey de la Noche, lo que selló el destino de los muertos vivientes. En realidad, la serie cuenta una historia sobre las consecuencias de los conflictos entre los vivos (incluyendo a sus mascotas) y el episodio llamado “Los últimos Stark”, lo vuelve a demostrar al recordarnos lo fácil que puede ser matar a un dragónusando tecnología hecha por el hombre.Rhaegal pagando las consecuencias de que su madre no le diera una armadura.GIF: HBO.

Uno podría pensar que alguien, en algún momento, podría haber sugerido que Daenerys vistiera a sus dragones con algunas piezas de armadura para protegerlos de proyectiles afilados (especialmente después de lo que le pasó a Viserion), pero aparentemente eso nunca sucedió. Juego de Tronos nunca ha hablado mucho de las complejidades de la anatomía de los dragones, pero en la temporada pasada quedó claro que los hijos de Daenerys no son indestructibles y, en las circunstancias adecuadas, incluso podrían ser asesinados con relativa facilidad.
El más reciente episodio nos mostró cuán vulnerables son los dragones.

“Los últimos Stark” nos mostró cuán vulnerables son los dragones, algo que, aunque desafortunado para Daenerys, presenta una dinámica aún más interesante para la serie en general. Si bien la familia Targaryen pudo haber solidificado su control del poder con la ayuda de dragones en el pasado, la gran diferencia a tener en cuenta es que los ancestros de Dany, en su mejor momento, tenían el control de muchos más dragones y estaban más familiarizados con las estrategias de guerra basadas en estas criaturas y su poder.

Los dragones de Daenerys eran fuertes, sí, pero es difícil argumentar que Dany ha sido particularmente buena en desplegarlos y usarlos de manera efectiva. La razón de esto sin duda podría tener que ver con el simple hecho de que nadie había visto dragones durante décadas, ni mucho menos creado o usado tácticas de guerra que los involucrada. Dany lo que ha hecho hasta ahora es volarlos y usar su fuego.

A pesar de todos los errores que Cersei ha cometido durante su tiempo como reina, una lección que obviamente aprendió y se tomó en serio es que los dragones pueden morir, y que sin una flota completa de ellos a su disposición, el poder de Daenerys es solo una sombra de lo que el nombre Targaryen alguna vez implicó. Todo lo que hizo falta fueron unos pocos disparos bien dirigidos de los escorpiones de Cersei para matar a Rhaegal, e incluso en ese momento, Daenerys no parecía tener una estrategia de contraataque aparte de dar la vuelta y huir, dejando que Cersei supiera que tuvo a su oponente en sus manos.

Podríamos entender la muerte de Rhaegal como otro momento en el que Daenerys actúa sin comprender realmente la situación, y cómo pierde el control sobre el poder que tanto le ha costado ganar y mantener, a medida que se acerca al trono de hierro. Sin embargo, creo que es más interesante ver esta muerte como una forma de nivelación en el campo de batalla, recordándonos que estos personajes están atrapados en una guerra que cualquiera de ellos podría ganar.

Con información de Culturizando

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