El increíble rescate del 11S que no conocías: el día que 500.000 personas huyeron de Nueva York por mar

A menudo se habla de la Operación Dinamo como la mayor evacuación marítima de la historia. Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que los más de 300.000 soldados aliados que fueron rescatados por mar del ejército de Hitler palidecen en número con otro evento devastador ocurrido hace tan solo 18 años en Nueva York.

Dunkerque

El 6 de junio de 1944, las Fuerzas Aliadas irrumpieron en las playas de Normandía como parte de la operación del Día D que derrotaría a las fuerzas nazis en Francia y finalmente cerraría el Teatro Europeo de la Segunda Guerra Mundial. Aquello fue el principio del fin.

Sin embargo, ese Día D y la victoria de los Aliados podría no haber sido posible si no fuera por un episodio dramático que se había desarrollado en 1940.

Imagen: Evacuación de Dunkerque (AP)

Casi exactamente cuatro años antes del desembarco de Normandía, a unos 320 kilómetros al sudoeste de la costa norte de Francia, la evacuación de Dunkerque salvó a 338.000 soldados británicos, franceses, belgas y canadienses de las fuerzas nazis que se aproximaban. También permitió que los aliados se mantuvieran en la lucha. Aunque podría haber sido el final.

Era mayo de 1940 y los nazis estaban barriendo Dinamarca, Noruega, Bélgica, los Países Bajos, Luxemburgo y Francia en tan solo unas semanas. Europa occidental estaba cayendo irremediablemente, los soviéticos y los nazis aún no eran enemigos, los estadounidenses aún no se habían unido a la lucha, y parecía que Hitler tomaría el continente.

A medida que los nazis avanzaban hacia el oeste a través del norte de Francia, los soldados aliados restantes sabían que estaban superados en número. Y cuando finalmente quedaron atrapados en la costa en Dunkerque, sin lugar alguno donde retroceder (excepto directamente al Canal de la Mancha), los Aliados pensaron que no tenían más remedio que evacuar.

Imagen: Evacuación de Dunkerque (AP)

Como muchos descubrieron en la película de Nolan, la situación se agravó aún más después de que el ejército alemán se posicionara para tomar la costa el 24 de mayo. Pero si por algo será recordaba esta parte de la historia es por la épica y la pizca de suerte que se dio. En el preludio de la evacuación del “milagro”, la salvación llegó desde los lugares más insospechados.

Siguiendo el consejo del comandante de la fuerza aérea, Hermann Göring, Hitler decidió detener el avance alemán en Dunkerque y, en su lugar, intentar acabar de una vez por todas con los británicos con un ataque aéreo devastador. Entonces comenzó a llover todo el arsenal nazi desde el cielo.

Miles y miles de soldados esperaban juntos en las playas mientras Gran Bretaña reunía todos los barcos que podía, desde destructores de la marina hasta botes civiles, para que esas 338.000 personas cruzaran el Canal de la Mancha en tan solo unos días.

Imagen: Evacuación de Dunkerque (AP)

El hecho de que finalmente lo lograrán se puede tildar de milagro. Entre el 26 de mayo y el 4 de junio, un número de soldados suficiente como para poblar una ciudad importante pasó de la perdición a la salvación a través de solo 72 kilómetros.

Los británicos también lo sintieron así. No se hablaba de otra cosa que de “milagro”, hasta el punto que el mismo Churchill se vio obligado a declarar en un discurso ante la Cámara de los Comunes el 4 de junio con la frase histórica: “las guerras no se ganan con las evacuaciones”.

El Día D ocurrió cuatro años después, pero si no fuera por los diez días fatídicos de la evacuación de Dunkerque, es posible que ese día nunca hubiera llegado. 10 días donde los británicos lanzaron la mayor evacuación en la historia, aunque como veremos a continuación, tan solo militar.

11 de septiembre

Imagen: Ataque del 11S (AP)

La vida de los estadounidenses cambió para siempre en menos de 20 minutos. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, 19 terroristas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones. Dos de ellos se estrellaron contra las Torres Gemelas de la ciudad de Nueva York. Cientos de personas murieron al instante. En total, 2.753 personas en Nueva York perecerían como resultado de los ataques. Los incendios permanecieron en el área 99 días después de lo ocurrido.

Si en Dunkerque fueron un grupo de anónimos y sus pequeñas embarcaciones los que ayudaron a darle la vuelta a una situación desesperada, en el ataque terrorista del 11 de septiembre ocurrió algo muy parecido.

A medida que el mundo entero presenciaba en directo el mayor ataque terrorista en suelo estadounidense por la televisión, se produjo un evento superlativo: la mayor respuesta coordinada del servicio de emergencia en la historia de Estados Unidos.

Ese día, más de 100 unidades de EMS y ambulancias privadas salieron en busca de supervivientes. La policía de Nueva York y la Autoridad Portuaria enviaron a más de 2.000 policías para asegurar el área. El FDNY despachó al menos 214 unidades, con alrededor de 112 vehículos, 58 camiones, cinco compañías de rescate, siete compañías de escuadrones, cuatro unidades marinas y docenas de comandos.

Muchos de estos trabajadores de emergencia no volverían. En total, 343 bomberos y paramédicos, 23 oficiales de la policía de Nueva York, y 37 oficiales de la Autoridad Portuaria morirían como resultado.

Y junto a toda esta ayuda profesional, hubo otro reducto de anónimos que llevó a cabo la evacuación marítima más grande y rápida de toda la historia, el alzamiento espontáneo de las tripulaciones a bordo de los transbordadores, barcos de pesca y embarcaciones turísticas, todos unidos para lanzar una evacuación no planificada en el puerto de Nueva York que entregó a casi 500.000 civiles varados fuera de la isla de Manhattan en menos de nueve horas.

Captura de pantalla: YouTube

De este evento poco conocido se dio cuenta hace unos años a través de un documental de Eddie Rosenstein, Boatlift, narrado por Tom Hanks. Como explica el actor en un momento del film:

Los barcos, generalmente una idea tardía en la mayoría de las mentes de los neoyorquinos, fueron, por primera vez en más de un siglo, la única forma de entrar o salir de lower Manhattan.

Se suele decir que los neoyorquinos no piensan realmente en Manhattan como una isla, ya que todo, desde lo básico hasta cualquier cosa que se les pase por la imaginación, es posible en Manhattan. Sin embargo, el 11 de septiembre de 2001, aquellos atrapados debajo del World Trade Center que no podían huir sin nadar, recordaran para siempre a alguna de estas embarcaciones.

Ese día la gente estaba saltando al río y nadando para alejarse de Manhattan. De hecho, muchos barcos estuvieron a punto de llevarse por delante a quienes trataban de huir por mar. Las paradas de transporte comenzaron un minuto después del impacto del primer avión, lo que restringió la capacidad de las personas para acceder libremente por una ciudad que cambió repentinamente.

A medida que el alcance y la escala de las terribles noticias que se desarrollaban en el World Trade Center se intensificaban, la policía colaboró ​​con las agencias municipales para mantener Manhattan en un bloqueo inaudito, deteniendo los autobuses, el metro y los trenes de cercanías, así como el cierre de carreteras, puentes y túneles para evitar nuevos ataques.

Imagen: Atentado del 11S (AP)

Ocurre que el aislamiento de la ciudad también evitó que la gente pudiera escapar. Y mientras tanto, las condiciones empeoraron.

Al igual que los soldados en las arenas de Dunkerque, los civiles en Manhattan corrieron hasta quedarse sin tierra. Mientras tanto, los marineros corrían para encontrarse con ellos a lo largo de la costa. Accedieron y se detuvieron en todos los espacios disponibles para rescatar a las hordas que llegaban sin rumbo.

Los capitanes y la tripulación de las flotas de botes que rescataron a tantas personas el 11 de septiembre se reunieron sin tener idea de en qué se estaban metiendo, y por supuesto sin saber si volverían a atacar Manhattan en cualquier momento (y mucho menos a sus propios botes). Todo lo que sabían era que aquellas personas, desesperadas y angustiadas, necesitaban ayuda y no podían darle la espalda, incluso si eso significaba poner en riesgo sus propias vidas.

Imagen: Coast Guard Compass

Si flotaba, y podía llegar hasta allí, llegábamos hasta la persona”, comenta en el documental uno de los capitanes. “Nunca quería escuchar la palabra “debería haberlo hecho”, explicaba Vincent Ardolino, capitán del Amberjack V. “Le digo a mis hijos lo mismo, nunca pases por la vida diciendo que deberías haberlo hecho. Si quieres hacer algo, hazlo”.

Acabo de dar la vuelta a mi bote”, cuenta en un momento dado Rick Thornton, capitán del ferry Waterway, recordando los segundos después de que una bola de fuego explotara en la Torre Sur. En lugar de hacer su ruta programada, dirigió el ferry hacia el sur. “No llamé a nadie por radio, no me registré con nadie a bordo para decir: ‘Me voy a desconectar’”. … Mi instinto puro era simplemente ir al centro”.

Obviamente, antes de esa mañana, ninguna agencia federal, estatal o de la ciudad había previsto la necesidad de evacuar lower Manhattan, por lo que no existía ningún plan. Cuando a primera hora de la mañana comenzó a salir humo espeso y gris a través del agujero en forma de avión en la Torre Norte, se estimaba que había entre 16.000 y 18000 civiles en el complejo del World Trade Center, y muchos más en las casas y negocios colindantes.

Imagen: AP

Desesperadas por salir de la isla, las personas se apilaban contra las barandillas a lo largo de la orilla. Lo que había comenzado como una especie de servicio de ferry ampliado se había transformado en un completo (y complejo) rescate. Al caer la noche, aproximadamente 150 embarcaciones diferentes, tripuladas por un número estimado de más de 800 marineros, habían ejecutado con éxito una evacuación histórica, y además, con casi ningún incidente o heridos graves. 

Nunca he visto tantos remolcadores a la vez”, contaba el Capitán del Ferry de Staten Island, James Parese. “Trabajé en el mar durante 28 años, y nunca había visto que tantos barcos se unieran en un momento tan rápido. Una llamada de radio y todos se juntaron”.

Posiblemente ese sea uno de los aspectos más asombrosos de esta operación a gran escala: no había planes de evacuación para tal rescate. A diferencia de Dunkerque, donde existió cierta planificación cuando la flota de rescate se desplegó usando una batería de teléfonos para llamar a los propietarios de botes y posibles voluntarios británicos, en 2001 todo surgió de forma espontánea.

Imagen: AP

Cuenta Rosenstein en su documental que posiblemente fue el propio código ético de los mares lo que hizo que los botes rescataran con esa tasa de éxito. Si un bote necesitaba reabastecerse de combustible, otro se estacionaba junto a él y le pasaba combustible sin preguntas o sin que nadie pidiera un pago. Si una mujer en silla de ruedas necesitaba que la levantaran sobre la cerca en el borde del agua para subirse a uno de los botes, había manos suficientes para ayudarla. Nadie se quedó atrás.

Hoy es imposible saber con exactitud cuántos marineros que participaron en la evacuación terminaron sufriendo enfermedades relacionadas con su servicio. Se cree que al menos 120 capitanes y muchas de sus tripulaciones están registrados en el Programa de Salud del World Trade Center (WTCHP), con el 53% de los que padecen al menos una enfermedad o afección que los médicos e investigadores creen que está relacionada con las exposiciones del atentado en las Torres Gemelas.

Sea como fuere, fue un día en el que muchas personas anónimas se convirtieron en héroes. En el transcurso de tan solo nueve horas, un grupo de marineros rescataron a más de 500.000 personas de la isla de Manhattan. La mayor evacuación marítima de la historia. [WikipediaYouTubeThe GuardianCNNThe HillINSH]

Con información de Gizmodo

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