Esta bolsa contiene los restos de las drogas psicotrópicas que utilizaban los chamanes hace más de 1.000 años

El uso de drogas o sustancias para alterar el estado de nuestra conciencia no es nada nuevo. De hecho, el hallazgo de una bolsa de hace 1.000 años que perteneció a los pueblos precolombinos nos muestra hasta cinco drogas psicoactivas que probablemente utilizaron para rituales chamánicos.

Al parecer, en el año 2008 un grupo de investigadores dio con un refugio rocoso en el valle del río Sora, en el suroeste de Bolivia, una zona ocupada de manera intermitente por humanos durante 4.000 años a una altura de 3.900 metros.

Desde ese mismo año, los escombros del suelo de la cueva han ido arrojando pistas sobre quienes allí habitaron una vez. En el año 2010 encontraron restos de rituales, trenzas de cabello humano y una bolsa hecha de tres hocicos de zorro. Además, también había dos tablas de madera talladas con figuras con forma humana y una especie de tubo de aspiración con trenzas de cabello unidas también en forma de persona.

Todos estos artículos fueron fechados por radio-carbono: tenían más de 1.000 años de antigüedad. Un estudio posterior sugiere que las tablas se usaron para pulverizar las plantas medicinales para que pudieran ser fumadas. Lo explica la investigadora Melanie Miller, de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda.

Miller utilizó espectrometría de masas para analizar una muestra del contenido de la bolsa y un pedazo de tallo vegetal. La muestra de la bolsa “indicó la presencia de al menos cinco compuestos psicotrópicos: cocaína, benzoilecgonina (BZE), harmina, bufotenina, dimetiltriptamina (DMT) y un pico posiblemente relacionado con la psilocina”, informa Miller en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Al parecer, la cocaína puede degradarse a BZE, por lo que ambas podrían haberse originado en una sola planta, aunque ninguna conocida contiene los tres elementos que se encuentran en el tallo, y mucho menos los cinco encontrados en la bolsa.

La misma se piensa que se utilizó para contener al menos tres plantas sicotrópicas, probablemente hojas de coca, semillas de Anadenanthera y Banisteriopsis caapi, el ingrediente principal del té alucinógeno de la ayahuasca. Algunos, deliberadamente o no, hicieron contacto con el tallo. Miller notó que ninguna de estas plantas crece en la zona, por lo que, sea como fuere, debía haber sido comercializada desde muy lejos.

Miller también explica que si se confirma la posible presencia de psilocina, probablemente provenga de un hongo agregado para complicar aún más los efectos de las sustancias. Un hallazgo insólito, según el equipo:

Tantas drogas psicotrópicas nunca se han encontrado juntas en un solo espécimen arqueológico antes. Ya sabíamos que los psicotrópicos eran importantes en las actividades espirituales y religiosas de las sociedades del sur y centro de los Andes, pero no sabíamos que estas personas utilizaban tantos compuestos diferentes y posiblemente los combinaban.

En cuanto a la razón, sí que parece estar más claro de acuerdo a la historia. Muy probablemente, los chamanes utilizaron materiales psicoactivos para ayudarlos a interactuar con lo sobrenatural, incluida la comunicación, como se creía, con los espíritus de los muertos. [Proceedings of the National Academy of Sciences vía ScienceAlert]

Con información de Gizmodo

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