Incidentes que casi desatan una guerra mundial

El afán de crear armas poderosas puede llevarnos a la destrucción total, sin siquiera darnos cuenta de ello. ¿No lo crees? A continuación algunos hechos, incidentes y accidentes que pudieron haber provocado la siguiente guerra mundial. ¿Qué los ha evitado? Tal vez solo ha sido suerte…

Con la invención de las armas nucleares a principios de los años 40, los enfrentamientos militares han tenido un tono bastante diferente desde entonces, con una inminente amenaza de destrucción altamente peligrosa no solo para los países en conflicto sino para la humanidad en general. Con el ataque atómico a Hiroshima (primera bomba atómica), murieron alrededor de unas 140.000 personas producto no solo de la explosión, sino también de los efectos secundarios (propagación de enfermedades por la radiación), hoy en día la tecnología en materia nuclear ha avanzado mucho más, y en comparación con la bomba de 1945, las bombas actuales la han superado unas 3.333 veces en capacidad.

Por “suerte”, en la historia de las detonaciones atómicas con fines bélicos, solo se han empleado dos -las bombas de Hiroshima y Nagasaki-, para ponerle fin a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, y como todo lo que es producto de la invención del humano, ha habido errores por los que casi se detonan más bombas como esas (o aun peores), situaciones que afortunadamente han podido ser evitadas.

Durante los siguientes acontecimientos, la humanidad estuvo bastante cerca del inicio de una nueva guerra, un verdadero apocalipsis sin darse cuenta. 

05 de octubre de 1960 

Gracias a las tensiones vividas entre la Unión Soviética y Estados Unidos producto de la Segunda Guerra Mundial, este último decidió construir una base militar en el norte de Groenlandia, con la mera intención de dirigir misiles directamente a la URSS, en caso de “necesitarlo”.

En medio de las obras de construcción, un sistema de alertas fue instalado, el cual dirigía una señal directa a los centros de comando de Colorado, cuando se presentase un ataque por parte de la URSS. Resultó que el 05 de octubre de 1960, esa alerta se disparó al número 5, lo que significaba un ataque de misil. Esta alerta preocupó rápidamente a los altos comandantes de las fuerzas militares de EE. UU. Pero dicha preocupación les duró poco tiempo, ya que para la fecha el líder de la Unión Soviética se encontraba en el país norteamericano, ¿por qué querrían realizar un ataque nuclear bajo ese escenario? Resultó que la alerta fue expulsada por un posible ascenso de la Luna, detectado por los sensores aparentemente sensibles de la base militar. 

Es una suerte que los militares no hayan decidido responder con la rapidez que se necesita para un ataque de misil (solo tenían 20 minutos), porque hubieran iniciado una nueva guerra.

Enero de 1961

En una mañana de enero de 1961, un bombardero B-52 sobrevolaba la ciudad de Goldsboro, en Carolina del Norte, y por una avería que sufrió el modelo durante el plan de vuelo, dos bombas de hidrógeno Mark 39 cayeron accidentalmente a tierra firme. Gracias a que un sistema de los artefactos no se activó, no ocurrió la explosión, la cual hubiera sido unas 260 veces más potente que la de Hiroshima.

De haber ocurrido este suceso, la explosión hubiera sido a escala completa y el efecto radioactivo hubiera alcanzado a importantes (y bastante pobladas) ciudades como Washington, Filadelfia y Nueva York.

Este caso se consideró en su momento como un evento simple, que de acuerdo a las autoridades no implicaba ningún tipo de riesgo a la población. Sin embargo, en 2013, The Guardian publicó archivos que se mantenían en secreto, en los que se evidencia el verdadero peligro al que estuvo expuesto gran parte del país. 

Octubre de 1962

En 1962 Estados Unidos se percató que la URSS tenía bases nucleares militares en Cuba, lo que suponía una inminente amenaza. Esto desató innumerables discusiones, que pudieron haber finalizado en un conflicto armado a gran escala, lo que suponía pudo ser la Tercera Guerra Mundial.

Entre el 16 y 28 de octubre, ocurrió lo que pudo haber sido (y no fue) el detonante de la guerra. Un submarino soviético fue detectado por los buques de Estados Unidos en las costas cubanas; estos últimos decidieron lanzar misiles de baja intensidad para indicar que debían ascender a la superficie, y así llegar a un posible acuerdo. Uno de los dos capitanes del submarino interpretó esto como un indicio de guerra, mientras que el segundo capitán al mando, prefirió sugerir que ascendieran a la superficie y esperaran órdenes directas de Moscú para responder al ataque.

Si el segundo oficial no hubiera tenido tal determinación, un torpedo armado con un artefacto nuclear hubiera sido enviado directamente a las fuerzas estadounidenses, y probablemente la historia fuera otra…

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26 de septiembre de 1983 

Durante ese año, algunos aviones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobrevolaban el espacio aéreo soviético, despertando algo más que la curiosidad de la URSS sobre la razón de dicha intromisión. Además de la presión psicológica que esto implicaba, el 26 de septiembre de 1983, una alerta de misiles se activó en Moscú, según la alarma se indicaba que eran cuatro misiles en total, lo que en términos militares debía suponer una respuesta inmediata con un contraataque.

El oficial Stanislav Petrov, era el teniente coronel a cargo de la base y quien tenía la responsabilidad de reportar lo que estaba sucediendo; sin embargo, no lo hizo. ¿Por qué? De acuerdo a su razonamiento, los EE. UU. no atacarían con tan solo cuatro misiles a la URSS. Afortunadamente no se equivocó, y se comprobó que la alerta se encendió por un efecto de la luz solar reflejada en las nubes, causando de esta manera una anomalía en el sistema. ¡Y pensar que esto pudo haber iniciado una guerra!

Por: Bárbara Pernía | @barbcueto | Culturizando
Con información de:Lemmino | El Mundo | BBC

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