Obrero británico que completó túnel bajo el Canal de la Mancha es hoy un euroescéptico

Veinticinco años después de la inauguración del túnel bajo el Canal de la Mancha, el británico que perforó el último y simbólico tramo en la roca que permitió unir las costas francesas e inglesas es hoy un férreo defensor del Brexit.

“Trabajé en el túnel bajo la Mancha y acabé la perforación, pero de hecho he votado por el Brexit”, explica a la AFP Graham Fagg, de 70 años, para quien la dos cosas “no tienen porqué ser incompatibles”.

Ahora jubilado, entró en la Historia el 1 de diciembre de 1990 al saludar a su homólogo francés Philippe Cozette a unos 100 metros de profundidad bajo el nivel del mar después de haber demolido la piedra que los separaba.

Menos de cuatro años después, el 6 de mayo de 1994, la reina Isabel II y el entonces presidente francés François Mitterrand inauguraban el Eurotunel.

Desde entonces, la vía férrea que une el sureste del Reino Unido con el norte de Francia ha sido utilizada por casi 430 millones de pasajeros y 86 millones de vehículos.

Para algunos británicos, se convirtió en el símbolo de las relaciones privilegiadas de su país con el continente europeo.

Por su parte, Fagg explica que votó por la entrada británica en la Comunidad Económica Europea -predecesora de la UE- en el referéndum de 1975, pero entonces no imaginaba que eso pudiese conducir a una unión política.

“Votamos por un acuerdo comercial”, explicó. “Nadie me dijo nunca: ‘vamos a hacer una Europa federal, vamos a fijar todas las reglas y ustedes deberán respetarlas'”.

– “Bonjour mon ami” –

Fagg vive en la ciudad portuaria de Dover, en el sureste de Inglaterra, donde 62% de británicos votaron a favor del Brexit en el referéndum de junio de 2016. Pero, pese a su euroescepticismo, quiere que se mantengan estrechas relaciones con Europa.

AFP/Archivos / GERARD FOUETEl presidente François Mitterrand (i) y la reina Isabel II de Inglaterra (d) cortan en Francia el lazo de la inauguración del túnel bajo el canal de la Mancha, el 6 de mayo de 1994

Este inglés que tuvo tres hijos y cuatro nietos, y entabló una amistad con Cozette, al que ha vuelto a ver en numerosas ocasiones en su casa cerca de Calais.

“No hablo mucho inglés y él no habla nada de francés, pero aún así logramos entendernos”, explica a la AFP Cozette, de 66 años, quien se muestra tranquilo ante la perspectiva del Brexit.

“Los lazos entre la costa francesa y la costa inglesa siempre han existido, no creo que esto nos vaya a alejar”, afirma.

Al romper finalmente la última roca hace más de 28 años, el británico había temido herir a su homólogo francés.

En las imágenes de su histórico primer encuentro, los dos se dan la mano a través de un pequeño hueco bajo los aplausos de los trabajadores y funcionarios que miran, antes de posar para las fotos.

“Graham Fagg me dijo en francés ‘Bonjour mon ami’ (hola amigo mío)”, recuerda Cozette. “Yo le dije en inglés ‘Welcome to France’ (bienvenido a Francia) porque estábamos en el lado francés”, agrega.

A su llegada, el británico fue recibido por una multitud de cámaras de televisión y de curiosos, y por un banquete de celebración.

– Té y champán –

AFP / PIERRE VERDYObreros franceses saludan a sus colegas británicos en el enlace del tunel bajo el canal de la Mancha, el 22 de mayo de 1991

“Ellos tenían champán, vino, comida”, describe. “Nosotros, teníamos té, café y agua, tal vez algún sandwich con suerte”, se exclama.

Fagg dedicó cinco años de su vida a la construcción del túnel entre 1986 y 1991, y después casi 15 a su mantenimiento a partir de principios de los años 2000.

Su nombre había sido elegido por sorteo para participar en el momento histórico que marcó su vida.

Sus superiores le dijeron: “Mañana, perforas tú”.

“Me sorprendió un poco porque era mi día de descanso y tenía otros proyectos”, recuerda.

La construcción del Eurotunel, en que trabajaron más de 12.000 personas, fue uno de los mayores proyectos de ingeniería jamás realizados en Europa. Con más de 38 km, sigue siendo el túnel submarino más largo del mundo.

Al volver a visitar el lugar donde comenzó la perforación, este jubilado británico reconoce sentir nostalgia, parándose frente a una placa en honor de los diez trabajadores que murieron durante las obras.

“Fue un momento histórico”, dice sobre el apretón de manos con Cozette. “Todo el proyecto fue histórico”.

Con información de AFP

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