La batalla del trigo entre el régimen y las autoridades kurdas en Siria

En medio de su campo de trigo, en el nordeste de Siria, Adel Othman espera tener una buena cosecha, aunque no esté muy entusiasmado. Como él, los agricultores de la región se encuentran enzarzados en las rivalidades entre el régimen y las autoridades locales kurdas.

En un país devastado por la guerra desde 2011, donde millones de personas apenas alcanzan a cubrir sus necesidades alimentarias, el trigo está en el corazón del conflicto.

Tanto para el poder de Bashar Al Asad como para las autoridades semiautónomas kurdas del nordeste sirio es crucial controlar las cosechas de esta región, considerada el granero del país, para garantizar la producción de pan y preservar la paz social.

Los dos bandos mantienen una tensa relación. Aunque el nordeste está en manos de las fuerzas kurdas, las instituciones estatales de Damasco tienen una presencia en la zona.

El régimen aumentó este año su presupuesto para la compra de trigo en toda Siria –hasta 1.000 millones de dólares–, lo que ha hecho aumentar el precio de su compra al kilo, de 175 a 185 libras sirias.

El monto propuesto por las autoridades kurdas también ha subido, aunque no como la oferta de Damasco, y ha pasado de 150 a 160 libras.

“Venderemos nuestra cosecha a quien pague más. Al final, el campesino busca su beneficio”, comenta Othman, con una camisa azul claro manchada de tierra.

– “Crisis alimentaria” –

Tras haber intentado prohibir a los granjeros vender su trigo a Damasco, las autoridades locales kurdas hicieron marcha atrás en su decisión en mayo, aunque impusieron una condición: las cosechas compradas por el régimen no pueden abandonar la región, para que la población local se beneficie de ellas.

“Si el trigo fuera hacia Damasco por un precio más provechoso, esto provocaría una crisis alimentaria”, explica Fabrice Balanche, experto en Siria.

“Los kurdos no quieren que su trigo salga, ya que la producción apenas es suficiente para alimentar la población local”, añade.

Con la explosión de los precios y los habitantes que han perdido sus ingresos, Siria ya atraviesa una “inseguridad alimentaria generalizada”, advirtió el Programa Mundial de Alimentos (PAM).

La cosecha de trigo de 2018 fue la peor desde 1989, debido a una “meteorología inestable”, según la ONU.

AFP / Delil souleimanUn grupo de personas observa un incendio a lo lejos, en un campo de Qahtaniya, en la provincia de Hasaké, el 10 de junio de 2019

Pero en 2019, pese a los recientes incendios que destrozaron innumerables hectáreas –algunos debidos a accidentes, otros reivindicados por el grupo Estado Islámico (EI)– la cosecha de anuncia generosa.

Las autoridades de Damasco esperan unas 850.000 toneladas de trigo en Hasaké, la capital regional.

“Los centros de recepción de cereales del gobierno conocerán un flujo importante de los agricultores, debido a los precios atractivos”, estima en Hasaké el director de las autoridades agrícolas dependientes de Damasco, Amer Sello.

“La mayoría de la producción de la provincia irá a los centros gubernamentales”, dice satisfecho.

– El trigo, un “arma muy poderosa” –

Con la guerra y las sanciones internacionales, los territorios bajo control del régimen atraviesan grandes dificultades económicas y mucha escasez, sobre todo de carburante. Una crisis del pan se sumaría a estos problemas.

“Asad necesita el acceso a los cereales del nordeste sirio para evitar una crisis del pan en las regiones que controla”, afirma Nicholas Heras, experto del Center for a New American Security.

Damasco inició negociaciones con los kurdos para determinar el futuro de los extensos territorios que controlan, que representan cerca del 30% del país.

AFP / DELIL SOULEIMANPara la cosecha de 2019, las autoridades de Damasco esperan unas 850.000 toneladas de trigo en Hasaké, capital regional del nordeste sirio

Pero estas negociaciones están estancadas, con los kurdos poco dispuestos a hacer concesiones, y más teniendo en cuenta que tienen el apoyo de Estados Unidos.

“El trigo es un arma muy poderosa en esta próxima fase del conflicto”, avanza Heras.

“Estados Unidos quiere utilizar los recursos en los territorios (kurdos), sobre todo los cereales, para presionar al régimen”, señala.

El objetivo podría ser “imponer concesiones” al régimen y a su aliado ruso, precisa, en un momento en que las negociaciones de paz, auspiciadas por la ONU, están en punto muerto.

Entretanto, los responsables kurdos no esconden su indignación frente a esta ofensiva del trigo del poder de Damasco.

El régimen “hizo público su precio (del trigo) para sembrar la discordia entre la población y la administración autónoma”, advierte el copresidente de la comisión económica y agrícola kurda, Salmán Barudu. “Es una forma de ejercer presión política”.

Con información de AFP

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