Dos ginecólogos italianos examinaron a más de 400 mujeres desnudas para un estudio sobre su atractivo

Entre 2006 y 2011, los ginecólogos italianos Paolo Vercellini y Luigi Fedele examinaron físicamente a más de 400 pacientes para un estudio titulado “El atractivo de las mujeres con endometriosis rectovaginal”, que intenta probar que las mujeres que sufren esta enfermedad son más atractivas que el resto.

Seis años después de su publicación, el periodista Leonid Schneider ha puesto el estudio sobre la mesa para criticar que recibiera la aprobación de un comité ético y el amparo de una revista científica de la prestigiosa Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, así como financiación de la Universidad de Milán.

Vercellini y Fedele son los autores principales de una investigación firmada también por otro hombre y tres mujeres. Con el objetivo de “evaluar el atractivo físico de mujeres con y sin endometriosis”, los investigadores consideraron a 488 pacientes caucásicas sin hijos que iban a ser sometidas a cirugía por afecciones benignas en el Departamento de Obstetricia y Ginecología Luigi Mangiagalli de la Universidad de Milán. 62 se negaron a participar, en la mayoría de los casos porque no estaban dispuestas a someterse a una evaluación física o porque no querían rellenar un cuestionario sobre su vida sexual.

Las participantes contestaron a preguntas como la edad a la que habían tenido la primera relación sexual, el número de parejas sexuales con las que habían estado y si mantenían o habían mantenido relaciones sexuales mientras menstruaban. También recibieron un examen físico en el que se les midió el tamaño de los pechos y se les realizó una inspección vaginal (y a veces rectal) para diagnosticar casos de endometriosis, una enfermedad que se caracteriza por el dolor crónico o los calambres menstruales en la pelvis durante la regla.

Luego, las participantes fueron evaluadas por su atractivo en una escala de 1 a 5 para probar la hipótesis de que las mujeres con endometriosis rectovaginal son más atractivas que las mujeres con endometriosis ovárica o peritoneal y las mujeres sin endometriosis. Los investigadores no revelaron esta hipótesis a las participantes durante la entrevista, según dicen “para limitar posibles comportamientos seductores no intencionales” que afectaran al estudio:

Se informó a las participantes que el estudio se centraría en distintas variables fenotípicas y sabían que, en general, se evaluaría la apariencia física. Todos los aspectos prácticos relativos a las evaluaciones se describieron en detalle. Sin embargo, para limitar posibles comportamientos seductores no intencionales que podrían haber influido en el juicio de los evaluadores, no se proporcionó información sobre la hipótesis específica de diferentes grados de atractivo en los tres grupos de estudio antes de la evaluación física.

El estudio termina corroborando la hipótesis planteada:

Las mujeres con endometriosis rectovaginal fueron consideradas más atractivas que las de los dos grupos de control. Además, tenían una silueta más delgada, senos más grandes y un primer coito más temprano.

Los investigadores seleccionaron a 300 de las 426 participantes. 31 de 100 mujeres con endometriosis rectovaginal fueron consideradas “atractivas o muy atractivas”, frente a ocho de 100 en el grupo de la endometriosis ovárica o peritoneal y nueve de 100 en el grupo de mujeres sin endometriosis. El índice de masa corporal promedio del primer grupo era más bajo y el tamaño mediano de los pechos era más alto. Además, una mayor proporción de mujeres del grupo con endometriosis rectovaginal tuvo relaciones sexuales antes de los 18.

Pero ¿qué relación tiene la endometriosis rectovaginal con el atractivo y qué importancia guarda esto para la ginecología? Aunque no ofrecen una explicación ni es el cometido del estudio, los investigadores sugieren que el fenotipo asociado a la enfermedad tiene un impacto en la percepción de la belleza porque afecta a características como el tamaño del cuerpo. También mencionan que las mujeres con niveles más altos de estrógenos tienen rostros más femeninos, pero el estudio no mide las hormonas de las participantes para corroborarlo.

Los problemas éticos del estudio fueron planteados por primera vez tras su publicación en 2013. En un comunicado de entonces, Paolo Vercellini aclaró que no pretendía trivializar con los problemas asociados a la endometriosis. El mismo texto dice: “Se ha sugerido que Marilyn Monroe tenía endometriosis”. En un comentario publicado este fin de semana en Pubpeer, Vercellini explica que “el estudio del atractivo puede ampliar el conocimiento de las condiciones fisiológicas y patológicas y abrir nuevas vías de investigación”, y añade que “la mitad de los coautores del artículo y la mitad de los evaluadores eran mujeres”.

Con información de Gizmodo

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