¿Por qué las estatuas egipcias tienen la nariz rota?

La arquitectura y la escultura del Antiguo Egipto son monumentos que representan el gran valor histórico de una de las más increíbles civilizaciones que han existido. Sin embargo, expertos se plantean muchas preguntas con respecto a la vida y costumbres de los egipcios… ¿Por qué algunas estatuas egipcias tienen la nariz rota? ¡Aquí te contamos!

Los antiguos egipcios tenían una gran habilidad para el arte en general. Su destreza arquitectónica se visualiza en la construcción de grandes pirámides; asimismo, destacaron en el tallado de innumerables estatuas que rendían homenaje a los faraones, figuras religiosas, y personas de la alta sociedad.

Sin embargo, muchas de las estatuas pertenecientes a esta antigua civilización tienen algo en común… no tienen nariz. Se podría pensar que esto es debido al desgaste por la antigüedad de las piezas, o que simplemente están dañadas o afectadas la erosión.

Edward Bleiberg, comisario del Museo Egipcio de Brooklyn se dio a la tarea de investigar por qué muchas de estas estatuas no tienen nariz. Bleiberg descubrió un patrón generalizado de destrucción deliberada en la mayoría de las obras egipcias desfiguradas.

Estatua de Nebhepetra Mentuhotep II, faraón del Antiguo Egipto entre los años 2061-2010 a. C. – Museo Metropolitano de Nueva York.-

¿Por qué solo la nariz?

Múltiples podrían haber sido las razones para haberse llevado a cabo estos actos vandálicos: “La regularidad de los patrones en las esculturas dañadas indican que fue intencionado”, declaró Bleiberg.

Estas estatuas poseen las narices rotas porque gran parte de la población del Antiguo Egipto creía que las estatuas tenían una fuerza vital. Bleiberg establece que: “La consistencia de los patrones donde se encuentra el daño en la escultura sugiere que tiene una utilidad, que no es otra más que desactivar la fuerza de una imagen”.

Los egipcios otorgaban a las imágenes gran poder, creían que la esencia de una deidad podía habitar en una imagen que la representaba. Por esto se llegó a la conclusión que, para ellos la mejor manera de acabar con el poder y fuerza vital de estas imágenes “enemigas” era rompiendo la nariz de la estatua, vía por la que se respira y por la que se conserva la vida.

Los vándalos no solo atentaron con la nariz para desactivar la fuerza vital. Se han encontrado estatuas con rostros deformados, sin brazos y piernas – Cabeza atribuida a Arsínoe II, reina de Tracia y Egipto – Museo Metropolitano de Nueva York.-

No obstante, los antiguos egipcios sabían que las estatuas no podían moverse y caminar por los alrededores, al igual que era entendido que estas obras hechas de piedra o madera no podían literalmente respirar. Adela Oppenheim, conservadora del departamento de arte egipcio en el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York, señala:

“Ellos sabían que las estatuas no estaban inhalando aire, podían verlo… En otra idea, las estatuas tienen una fuerza vital la cual se obtiene por la nariz, así es que respiras”.

¿Quiénes fueron los autores de estas mutilaciones?

La creencia de que las estatuas tenían una fuerza vital estaba tan extendida que estimuló a diferentes creyentes antagonistas a extinguir esta fuerza cuando fuera necesario. “Básicamente debían matarlo y la mejor manera de hacerlo era por donde «respiran»”, dijo Oppenheim.

Edward Bleiberg señala que una serie de textos del Antiguo Egipto describe la ansiedad de que su propia imagen se dañara y las medidas que tomaban para salvaguardarlas. De igual manera, distintos faraones emitieron decretos con penas terribles para cualquiera que se atreviera a amenazar su estatua.

Los vándalos no solo atentaron con la nariz para desactivar la fuerza vital. Se han encontrado estatuas con rostros deformados, sin brazos y piernas – Estatua de Hatshepsut, reina faraón de 1490 – 1468 a.C. – Museo Metropolitano de Nueva York.-

De acuerdo a los resultados del estudio de Bleiberg, las personas que llevaban a cabo estas mutilaciones: “No eran vándalos y no actuaban al azar”, sugiere que eran trabajadores cualificados y entrenados para este oficio debido a la precisión de sus cinceles.

Oppenheim deja en claro que es probable que en algunos casos la naturaleza haya hecho su trabajo a través de los años; sin embargo, generalmente se puede saber si una nariz se destruyó intencionalmente al observar las marcas de corte en la estatua.

Las motivaciones para la destrucción de estas estatuas aún son desconocidas; no obstante, se cree que razones religiosas, personales, criminales y mayormente políticas -para reescribir la historia a favor de un nuevo faraón- eran las causantes de este acto de vandalismo.

Con información de: ABC | Live science | CNN | MSN | Foto: Shutterstock

Con información de Culturizando

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