Conoce las 14 claves del ‘Fascismo’ según Umberto Eco

El fascismo está de nuevo en el tapete. Te mostramos el lúcido diagnóstico del escritor Umberto Eco con respecto a los regímenes totalitarios, advirtiendo que el fantasma del fascismo aún camina sigiloso entre algunos gobiernos actuales…

En la actualidad, el término ‘fascista’ o ‘fascismo’ parece que se ha puesto de moda, para señalar todo lo que de alguna manera contradiga a un determinado pensamiento político. Hoy se transforma en el nuevo insulto, con lo que es posible decirle ‘fascista’ a ése que defiende la propiedad privada, al dueño de la panadería o hasta al vecino socialista, ni hablar del neoliberal.

En esta dinámica, se exhibe el absurdo de la política actual, demostrando que en la mayoría de las veces el concepto de ‘fascismo’ aunque utilizado en sentido peyorativo, suele estar cargado de desinformación. Lo cierto es que ahora el ‘fascismo’ se asocia con ideas y actitudes racistas, intolerantes o autoritarias; también con el desprecio por el diferente, el marginado, o el que piensa distinto, y hoy su uso está muy extendido desde sectores de la derecha contra la izquierda o viceversa.

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Evidentemente los gobiernos no se salvan del epíteto, por lo que muchos lanzan dardos “antifascistas”, por ejemplo a quienes utilizan su aparato represor para estigmatizar -precisamente de fascistas- a aquellos que defienden la libertad individual o a los que culpan a la izquierda política por los descalabros económicos y sociales, tildados de ‘fachos’ en reiteradas ocasiones, quién sabe si es por la asociación a lo que hizo Mussolini en 1919 contra la izquierda política en Italia; lo cierto es que ahora todos parecen ser fascistas, insultándose entre sí a diestra y siniestra.

Aparición del fascismo y ubicación en el espectro político

El fascismo como ideología surge en Europa entre final de la Primera Guerra Mundial e inicio de la Segunda Guerra Mundial (1918-1939), gracias a Benito Mussolini, el término proviene del italiano fascio (‘haz, fasces’), y del latín fascēs (plural de fascis). No podemos dejar de mencionar, que existe una fuerte percepción de que el fascismo surge desde la derecha o extrema derecha… ¿Por qué?

Durante las huelgas y protestas por la insatisfacción de la sociedad italiana luego de la Primera Guerra Mundial, Mussolini inició una cruzada contra los partidos de izquierda, acusándolos de culpables por la tensa situación social. En ese contexto histórico, cuando Italia se encontraba con la moral abajo por el poco territorio ganado, lógicamente, al observar la intención de Mussolini de acabar con la izquierda política, llegaríamos a pensar que estas acciones provienen de la derecha; paradójicamente, antes Mussolini formaba parte del Partido Socialista Italiano, que durante años fue el principal partido de izquierda de ese país. Durante las revueltas, y de la instauración por parte de este líder político de los Fasci Italiani di Combattimento (grupo armado fascista), se sientan las bases para el Partido Nacional Fascista, fundado en noviembre de 1921.

El ‘fascismo’ parece no ser ni de derecha ni de izquierda, sino todo lo contrario… Es eso… ‘fascismo’, y es común apreciar rasgos como el culto a un caudillo, o la obsesión del Estado por permear y controlar el aparato de nación, valiéndose de recursos generalmente demagógicos a través de líderes carismáticos y un fuerte dominio de las herramientas de los medios de comunicación para promover su ideología y los logros del Estado con propaganda a mansalva. El fascismo es reaccionario, revolucionario o contrarevolucionario (se puede oponer a algunas conquistas sociales) y un fuerte elemento militar está presente, siempre señalando al “enemigo” como la causa de los problemas económicos y sociales.

Ubicar al ‘fascismo’ como un movimiento de derecha o extrema derecha, solo contribuye más a la confusión, cuando observamos que también sectores de izquierda exhiben simbologías de estilo ‘fascista’; de esta forma parece que el fascismo se nutre de todo el espectro político a su estilo y se erige como un conglomerado donde la contradicción es su principal atractivo.

¿Qué es el fascismo?

Las dos corrientes fascistas más conocidas de la historia son la italiana y la alemana; ambas catalogadas como sistemas totalitarios centrados en el Estado:

El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado”.Benito Mussolini

De acuerdo a la doctrina alemana, el fascismo estaba centrado en la raza identificada con el pueblo (Volk) o Volksgemeinschaft (comunidad del pueblo o comunidad de raza):

Ein Volk, ein Reich, ein Führer! “¡Un Pueblo, un Imperio, un Líder!”

Según la definición del Diccionario de política de Norberto Bobbio, el ‘fascismo’ es un sistema político que trata de llevar a cabo un encuadramiento unitario de una sociedad en crisis dentro de una dimensión dinámica y trágica promoviendo la movilización de masas por medio de la identificación de las reivindicaciones sociales con las reivindicaciones nacionales. 

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Corporativismo

Otro de los rasgos del fascismo, que termina relacionado con la derecha es el corporativismo, la incorporación de organizaciones sociales, religiosas, económicas o populares en un solo cuerpo colectivo. En este sentido, estos gobiernos fascistas cooptaban el liderazgo empresarial o circunscribían la capacidad de desafiar la autoridad estatal mediante el establecimiento de organizaciones para así legitimar al Estado, o gobernando el Estado a través de las corporaciones. 

Cabe decir que el apoyo de los empresarios al fascismo italiano fue a causa del temor a la revolución socialista. En este sentido, en el contexto del fascismo italiano, Mussolini no nacionaliza toda su economía, precisamente para no perder apoyo e ingresos; sin embargo, la economía albergaba muchísimos elementos de intervención, sentando las bases del corporativismo.

Cabe mencionar que el corporativismo también ha surgido en gobiernos de izquierda, donde estos se hacen con el apoyo de diversos sectores del ámbito privado, pero con el holograma de la defensa de la igualdad social en aras de una verdadera justicia social.

¿Fascismo en España?

Para hablar de fascismo en España, hay que mencionar al movimiento franquista que tuvo lugar en España, luego de la Guerra Civil comprendida entre los años 1936 y 1939. Sin embargo el período franquista abarcó desde 1939 hasta 1975 luego del fallecimiento de su líder Francisco Franco.

También se caracterizó por su oposición a las ideologías de izquierda, con el objetivo de evitar que el comunismo avanzara hacia España y el resto de Europa occidental. Al igual que en Italia y Alemania, la prensa, la radio y luego la televisión fueron controlados por los militares que estaban al mando, asimismo los partidos opositores estaban prohibidos, además de los sindicatos laborales. 

El franquismo compartía mucho del fascismo, al oponerse a la avanzada comunista, tenía un partido único “La falange española”, además, la iglesia tenía un rol importante en los asuntos públicos y privados. Tuvo un fuerte corporativismo, con principios notablemente similares a los del fascismo italiano. El corporativismo junto con el dominio de la iglesia católica marcarían el rumbo de España hasta su caída. Evidentemente, el franquismo enaltecía la figura de su líder, al igual que los valores nacionalistas y la fuerte propaganda, -como sabemos- rasgos muy presentes en los movimientos fascistas.

Férreo nacionalismo 

El patriotismo exagerado coquetea con movimientos ‘fascistas’, y es de suponer si una de las características del ‘fascismo’ es su férreo nacionalismo. Tampoco podemos dejar de lado el tinte racista del ‘fascismo’ que al parecer todo ‘fascista’ que se precie debe ostentar; un detalle que es adoptado desde la postura nazi.

Lamentablemente existen movimientos neofascistas donde la supremacía racial está presente, y eso no viene solo desde la raza blanca, que por tradición histórica parece ser siempre la opresora. Se observan acciones de grupos raciales (indígenas, afroamericanos, arios, etc…) que en su afán de reivindicación atacan otras etnias, incluso satanizándolas por hechos del pasado como la colonización o el imperialismo; o debacles económicas; así diversos partidos políticos asumen estas luchas, desafortunadamente desde el resentimiento (un rasgo propio del fascismo) para avanzar en su cruzada de justicia racial.

El fascismo según Umberto Eco

Una figura que sin duda podría darnos luces acerca del fascismo es el escritor y filósofo italiano Umberto Eco, quien vivió el fascismo en carne propia, y quien nos regaló un discurso en su conferencia “El fascismo Eterno” o “Ur – Fascismo” del año 1995 en la Universidad de Columbia, y que muy bien resume sus puntos de vista acerca de esta ideología y movimiento político, con la intención de ilustrar algunos consejos preventivos ante el temor de que la historia se repita.

En la presentación del tema, Eco dice:

“El fascismo fue, sin lugar a dudas, una dictadura, pero no era cabalmente totalitario; no tanto por su tibieza, como por la debilidad filosófica de su ideología. Al contrario de lo que se puede pensar, el fascismo italiano no tenía una filosofía propia: tenía sólo una retórica.

La prioridad histórica no me parece una razón suficiente para explicar por qué la palabra «fascismo» se convirtió en una sinécdoque, en una denominación pars pro toto para movimientos totalitarios diferentes.

No vale decir que el fascismo contenía en sí todos los elementos de los totalitarismos sucesivos, digamos que «en estado quinta esencial». Al contrario, el fascismo no poseía ninguna quintaesencia, y ni tan siquiera una sola esencia. El fascismo era un totalitarismo “fuzzy”. No era una ideología monolítica, sino, más bien, un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones.

El término fascismo se adapta a todo porque es posible eliminar de un régimen fascista uno o más aspectos, y siempre podremos reconocerlo como fascista. A pesar de esta confusión, considero que es posible indicar una lista de características típicas de lo que me gustaría denominar Ur-Fascismo, o fascismo eterno. Tales características no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero basta con que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista”.

14 claves del fascismo según Umberto Eco


1) Culto de la tradición. De los saberes arcaicos, de la revelación recibida en el alba de la historia humana encomendada a los jeroglíficos egipcios, a las runas de los celtas, a los textos sagrados, aún desconocidos, de algunas religiones asiáticas.
2) Rechazo del modernismo. La Ilustración, la edad de la Razón, se ven como el principio de la depravación moderna. En este sentido, el Ur-Fascismo puede definirse como irracionalismo.
3) Culto de la acción por la acción. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas.
4) Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Ur-Fascismo, el desacuerdo es traición.
5) Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Ur-Fascismo es, pues, racista por definición.
6) Llamamiento a las clases medias frustradas. En nuestra época el fascismo encontrará su público en esta nueva mayoría.
7) Nacionalismo y xenofobia, obsesión por el complot.
8) Envidia y miedo al “enemigo”.
9) Principio de guerra permanente, antipacifismo.
10) Elitismo, desprecio por los débiles.
11) Heroísmo, culto a la muerte.
12) Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas.
13) Populismo cualitativo, oposición a los podridos gobiernos parlamentarios. Cada vez que un político arroja dudas sobre la legitimidad del parlamento porque no representa ya la voz del pueblo, podemos percibir olor de Ur-Fascismo.
14) Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico. Pero debemos estar preparados para identificar otras formas de neolengua, incluso cuando adoptan la forma inocente de un popular reality show.
Concluye Eco con esta vigente advertencia:

El Ur-Fascismo puede volver todavía con las apariencias más inocentes. Nuestro deber es desenmascararlo y apuntar con el índice sobre cada una de sus formas nuevas, cada día, en cada parte del mundo”.Umberto Eco, Conferencia “El Fascismo Eterno” 1995.-

Cabe mencionar que el fascismo se ha extendido alrededor del mundo, con sus propias modificaciones con respecto a cada particularidad social y política, y en muchos de los casos se le ha denominado ‘neofascismo’, abarcando desde conceptos de ‘fascismo de izquierda’ -utilizado originariamente por Jürgen Habermas- para referirse a terroristas de extrema izquierda (como por ejemplo al grupo Sendero Luminoso de Perú) hasta grupos de extrema derecha como neonazis o diversos movimientos de extrema derecha occidental; asimismo, se ha usado ‘neofascismo’ para nombrar movimientos religiosos fundamentalistas.

El término se ha usado también para referirse de forma peyorativa a cualquier movimiento de izquierda sobre todo en Estados Unidos.

Por Ed Vera | @vid1ka| Culturizando
Con información de: redfilosoficadeluruguay | Stanley G. PAYNE: HISTORIA DEL FASCISMO