Dali iO-6: Esto es lo que pasa cuando una compañía que hace altavoces de lujo fabrica unos auriculares

No te olvides de probarlo con Netflix— La última frase del director técnico de Dali seguía resonando en mi cabeza mientras caminaba entre stands aún a medio montar en IFA. Casi un mes después, escucho esa frase en mi cabeza cada vez que me quito los Dali iO-6 y no puedo evitar exclamar: ¡Holy Shit!

Antes de entrar en detalles técnicos sobre estos auriculares de alta fidelidad conviene hacer una pequeña introducción sobre Dali. Su nombre son las siglas de Danish Audiophile Loudspeaker Industries, y son precisamente eso, una empresa danesa que lleva desde 1983 diseñando y fabricando altavoces y nada más que altavoces.

Durante mucho tiempo, Dali se vendía solo en Escandinavia, pero desde 2011 ha ido extendiéndose a otros países. Su especialidad son los altavoces de grado audiófilo tipo torre que cuestan un riñón pero ofrecen un sonido de los que se te saltan las lágrimas. Hablamos de un único altavoz por precios que rondan los 500-900 euros, aunque la compañía poco a poco se va abriendo a productos un poco más asequibles como el Dali Katch (bajo estas líneas), un altavoz Bluetooth portátil que cuesta 399 euros.

La conexión apropiada

En el stand de Dali en IFA nos explicaron que la idea de hacer unos auriculares lleva cerca de diez años dando vueltas en la compañía, pero se ha pospuesto una y otra vez por una única razón: la calidad del estándar de transmisión inalámbrico no era la suficiente. Los técnicos de Dali consideraban que unos auriculares capaces de competir con las marcas establecidas debían ser sin cables, pero ningún estándar de transmisión inalámbrica de audio les parecía adecuado para un sonido de grado audiófilo. Ese estándar llegó en 2016 con el codec aptX HD de Qualcomm para Bluetooth 4.0. Los primeros chips de bajo consumo que integraban ese Codec no llegaron hasta 2018.

¿Realmente hay tanta diferencia? Pues sí que la hay. Hay unos 20 años de diferencia. A nivel técnico, aptX tiene una velocidad de transmisión de 352 kbps con un muestreo de 16 bits, y una frecuencia de muestreo de 48kHz. aptX HD tiene una velocidad de 576 kbps con resolución de muestra de 24 bits, y frecuencia de muestreo de 48kHz. Por resumirlo de manera muy burda: permite transmitir mucha más información de sonido hasta el punto de que muy pocos oídos lo diferencian de una conexión por cable.

Para que aptX HD funcione se necesita que los dos dispositivos móvil y auriculares en este caso) soporten el estándar. Si tienes curiosidad, Qualcomm mantiene una lista actualizada de los dispositivos compatibles con aptX HD en esta página web. En Android generalmente aparece el logotipo de aptX HD si la conexión es compatible. Además de que ambos dispositivos soporten el estándar, es preciso que la música que vayamos a transmitir sea en alta definición. En esta review hemos usado el Huawei P30 Pro con el servicio Tidal.

Cuando aptX HD hizo acto de presencia, los ingenieros de Dali decidieron que ya tenían la transmisión que buscaban y se pusieron a trabajar en sus primeros auriculares de la única manera que sabían: fabricando unos altavoces muy pequeñitos. El estándar aptX HD, por cierto, no es el único del que presumen los Dali iO-6. Además son compatibles con Advanced Audio Coding (el estándar de sonido habitual en los productos Apple) y Clear Voice Communication (CMC) para las llamadas de voz.

A los entusiastas del sonido con cables también les gustará saber que los Dali iO-6 se pueden conectar vía cable de 3,5mm o USB-C y seguirían funcionando incluso sin batería con la única excepción del sistema de cancelación de ruido activa, que necesita energía para funcionar. Todos los cables necesarios están incluidos con los auriculares junto a una cómoda funda de transporte.

Unos altavoces para llevar en las orejas

Dali ha construido los iO-6 como si se tratara de unos altavoces, y los altavoces necesitan de una caja de resonancia adecuada para hacer rebotar el sonido. En este caso el sonido sale de unos diafragmas de fibra de papel de 50mm de superficie, con un sistema de imanes de neodimio optimizado para obtener baja distorsión. El principal problema que se encontraron era que la cápsula que alberga este sistema vibraba demasiado, así que Dali tuvo que diseñar un sistema propio de amortiguación acústica consistente en una red de nervaduras que dan al interior de los auriculares la consistencia necesaria para eliminar cualquier distorsión.

Por supuesto, a la hora de fabricar unos auriculares hay otras consideraciones que son muy diferentes a las que hay que tener en cuenta cuando se fabrica un altavoz. El conjunto debía ser ligero (los iO-6 pesan 326 gramos) y con una ergonomía aceptable.

Es este apartado el único en el que encuentro pegas a los Dali iO-6. Son pegas muy pequeñas producto de una compañía que acaba de debutar en un segmento que no es el suyo de siempre. Los iO-6 son razonablemente cómodos. Las almohadillas, por ejemplo, son maravillosas. están hechas de una piel sintética de esas que te pones a acariciarla y te quedas ahí pillado como con el plástico de burbujas. El acolchado de la diadema también es fantástico, pero encuentro que el agarre de la estructura de la diadema aprieta un poco de más. Es algo que notarás especialmente si llevas gafas.

Otro elemento de diseño no resuelto es que los Dali iO-6 quedan redondeados al ponérnoslos. No es en absoluto una falla de ingeniería, pero el arco alrededor de la cabeza no es muy estético. En Sony, por ejemplo, los diseñadores solucionaron esa pega estética en sus últimos auriculares de diadema con un diseño que queda más próximo a las sienes. De hecho los diseñadores llamaban internamente al problema “efecto Mickey Mouse”. Que el mayor inconveniente de un producto sea que nos hace la cabeza visualmente más ancha ya da una idea de que estamos ante un producto realmente excelente, sobre todo para ser un debut.

¿Aplicación? ¿Qué aplicación?

Uno de los momentos más secretamente divertidos de la IFA llegó mientras estaba hablando con los ingenieros de Dali y les pregunté si los IO-6 tenían aplicación propia para móviles. Su respuesta fue: “Hemos hecho varias encuestas y el resultado es que la mayor parte de los usuarios no está interesado en aplicaciones para auriculares”. Sonreí. Hacía apenas media hora, el portavoz de JBL había dicho en la rueda de prensa de la compañía que la mayor parte de los usuarios reclama aplicaciones para controlar las funciones de sus auriculares. Claramente Dali y JBL tienen dos públicos distintos o la estadística ha vuelto a hacer de las suyas.

El caso es que los Dali iO-6 no tienen ninguna aplicación para gestionarlos. Todos los controles son físicos y bien tangibles. Nada de superficies táctiles. La misma palanca que nos permite encender los auriculares nos sirve para entrar en modo emparejamiento si la mantenemos bajada. Un botón solitario en el auricular derecho permite activar la cancelación, desactivarla o pasarla a un modo ambiente llamado Transparency. El modo en el que estamos, si la conexión Bluetooth funciona, o cuánta batería nos queda es información que nos llega locutada por una aterciopelada voz de locutor radiofónico.

El disco con el logotipo en el auricular derecho es un gran pulsador multifunción que permite pausar o reanudar la reproducción o atender una llamada. Si lo pulsamos dos veces salta a la canción siguiente, y con tres retrocede a la anterior. Dos botones arriba y abajo en el anillo que lo rodea permiten subir o bajar el volumen. Eso es todo, y es más que de sobra.

Cuando la música cobra vida

Ok, pero ¿Cómo suena todo esto? Los amantes del buen sonido lo saben muy bien. Es esa sensación de cerrar los ojos y estar en primera fila de un concierto en un bar. Hasta ese momento, la voz de las cantantes y de dos o tres instrumentos era todo lo que conocías de una canción, y de repente descubres que hay mucho más. De repente descubres el sonido de los dedos recorriendo apresurados los trastes de un banjo. De repente, las cuerdas de un contrabajo vibran tanto que casi puedes sentirlas en la madera bajo tus pies. De repente descubres que el chasquido de las baquetas tiene matices que no habías oído antes, que los cantantes también respiran entre estrofa y estrofa, que a veces su ropa cruje… El sonido cobra vida en tu cabeza y te preguntas cómo has podido vivir toda tu vida con una venda en las orejas. Hay gente que llora la primera vez que les ponen unos auriculares como estos, y no es para menos.

No me atrevería a decir si los Dali iO-6 son mejores o peores que unos Sennheiser, unos Sony de gama alta o unos Grado. Cada marca de alta fidelidad tiene una personalidad propia en lo que a sonido se refiere, una especie de firma. La firma de Dali es cálida. Suena a madera y a un pub de Estocolmo lleno de paisanos tomando cerveza mientras fuera la nieve lo cubre todo en silencio. Tiene una particularidad cálida que a mí me ha gustado mucho, y sin duda suenan de vicio. En cuanto a la cancelación de ruido, no es la mejor que he probado, pero es competente y tiene a su favor que es muy sencilla de usar.

Uno de los aspectos más curiosos del sonido de los Dali iO-6 es que tienen una cierta cualidad tridimensional. Descubrí esa cualidad por primera vez en la misma IFA, cuando me di la vuelta con los auriculares puestos porque escuchaba una campanilla detrás mío. Esa campanilla sonaba de fondo en la canción que estaba escuchando.

La escena de la tetera en Blade Runner 2049

Llegado a este punto tengo que volver a la frase con la que comencé a escribir este post: —No te olvides de probarlo con Netflix—

Llevo unos cuantos días viendo cine y series desde un Apple TV con los Dali iO-6 conectados por Bluetooth y sencillamente ya no quiero ver cine de otra manera. Mi problema no es de potencia. Tengo el Apple TV y las consolas conectados a un reproductor AV Denon, y este a un grupo de seis altavoces Jamo, dos de ellos tipo torre y un subwoofer con vatios como para echar la casa abajo. No es el mejor equipo del mundo, pero suena muy bien si le das el suficiente volumen. Mi problema es que esos altavoces están pegados a la pared que da a la habitación de mi hija pequeña y llevo años en los que no puedo sacarles el partido que me gustaría sencillamente porque no puedo ponerlos a mucha potencia.

Incluso aunque no tengas hijos, es probable que una configuración de este tipo te cause problemas con los vecinos si vives en un apartamento pequeño. La solución obvia es usar unos auriculares, pero entre unos AirPods o unos Samsung y los Dali iO-6 sencillamente hay años luz de distancia.GIF: Columbia Pictures

Hay una escena en especial de la que quiero hablar. Sucede al principio de Blade Runner 2049, cuando el Agente K llega a una granja en la que retira al replicante Sapper Morton. Justo antes de la pelea, K entra en la casa y hay una cazuela con una sopa de ajo en la cocina. Pues bien, el sonido de las burbujas del agua hirviendo comienza escuchándose en el auricular derecho y en una posición muy atrasada respecto a nuestros oídos, como si estuviera detrás nuestro. A medida que K se acerca a la cocina el sonido no solo va aumentando hasta llenar nuestros oídos. Es que literalmente va cambiando de posición.

En este punto, quisiera recordar que los Dali i-O6 no están equipados con sensores que detecten la posición de la cabeza ni con un sistema de sonido 7.1 como algunos auriculares de Gaming. El efecto se consigue de forma pasiva solo gracias a la caja de resonancia interna de los auriculares y a su impresionante driver.

Stranger things, Justice League, Blade Runner 2049. Interstellar… Da igual qué película o serie escojas. Si su sonido de origen es lo bastante bueno, los Dali iO-6 lo realzan con una elegancia maravillosa. Si escuchas música en alta definición con servicios com Tidal también lo notarás. Sin embargo, en cine destaca muchísimo más. Continuando con la escena de Blade Runner 2049, los Dali iO-6 logran que los golpes y el escándalo de la pelea sean potentes sin llegar a ser desagradables a los oídos. Todo está perfectamente balanceado.

Hay una excepción a esta calidad de sonido envolvente: los juegos. La PS4 no admite conectarse a los Dali iO-6 por Bluetooth, pero si por cable tradicional. El caso es que los Blue-Ray suenan igual de estupendos en 7.1, pero los juegos tienen un fallo extraño con la procedencia del sonido. Al hablar con un personaje en un juego 3D, su voz queda amortiguada si lo miras de frente. Hace falta escuchar un poco de lado para que el volumen de la conversación sea el apropiado. Me ha pasado esto con varios juegos y no estoy seguro de si es un problema de los auriculares o de la forma en la que la PS4 les sirve el audio. Sea como fuere, probablemente sea mejor optar por unos auriculares específicos para gaming si ese es el uso mayoritario que les vas a dar.

En definitiva…

Los Dali iO-6 no son los auriculares con más tecnologías del mercado, ni tienen IA, ni una compleja aplicación para gestionar su cancelación de ruido. Su ergonomía no es perfecta al 100%, pero tienen esa calidad y esa sencillez que solo se encuentran en un producto artesanal hecho con amor por alguien con años de experiencia a sus espaldas.

La compañía ha comercializado dos modelos: los Dali iO-4 y los iO-6. Ambos están disponibles en negro y plata (Iron Black), o en una combinación de colores crema y marrón que la compañía llama Caramel White. La única diferencia entre el iO-4 y el iO-6 es que estos últimos integran cancelación de ruido activa. Los Dali iO-4 están ya disponibles a un precio de 299 euros. Los Dali iO-6 con cancelación de ruido activa cuestan 399 euros.

Con información de Gizmodo

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