¿Están caducas las reglas de juego que han venido funcionando en Perú?

Veronika Mendoza Frisch, presidenta del partido Nuevo Perú, quien el año 2016 participó como candidata a la presidencia de la República, habiendo logrado el tercer lugar, con el 18,8% de los votos, nos explica la actual situación política que vive Perú, luego de que el presidente Martín Vizcarra disolviera el Parlamento el pasado 30 de septiembre.

— Han pasado más de 10 días de la decisión del presidente Martín Vizcarra de disolver el Parlamento y llamar a elecciones del Parlamento para completar el ciclo. ¿Cuál es la situación ahora en Perú?

A estas alturas está bastante claro a nivel nacional, pero me parece que también a nivel internacional, que lo que ha ocurrido en el Perú ha sido una disolución constitucional del Congreso y que hay un solo presidente de la República y no dos, como pretendieron algunos en determinado momento.

Incluso ya se ha convocado a las elecciones que van a completar el periodo de este Parlamento disuelto, con lo cual, se está dando un curso democrático, como corresponde, que establece nuestra Constitución.

Ciertamente, la mayoría parlamentaria disuelta está dando aún sus últimos manotazos de ahogado pretendiendo desconocer la legitimidad de esta decisión, pero ya el tema ha sido claramente zanjado, además y sobre todo por la ciudadanía, que no solamente se ha movilizado activamente el día de la disolución del Congreso en las calles, celebrando este acontecimiento, sino que en los últimos sondeos de opinión, de manera abrumadora se pronuncia a favor de la disolución y se reconoce a un solo presidente constitucional del Perú.

— ¿Cómo caracteriza Verónica Mendoza esta crisis en Perú?, ¿como un enfrentamiento entre el Gobierno con el Congreso fujimorista o es algo más? ¿Qué busca Martín Vizcarra con esa medida?

Es mucho más que eso, es mucho más que eso. En el Perú estamos hoy viviendo una crisis de régimen, expresada en el hecho de que nuestros últimos expresidentes elegidos en democracia, todos ellos están siendo investigados, procesados por casos de corrupción y con ellos los funcionarios que los acompañaron, así como la clase empresarial tradicional, sus principales referentes, también están siendo procesados por casos de corrupción.

Entonces, esto nos devela que las reglas de juego con las que ha venido funcionando el Estado peruano están caducas. Son ellas las que han permitido y promovido esta corrupción generalizada que hemos vivido los últimos años y son por lo tanto esas reglas de juego las que también hay que cambiar, además de asegurar que todas las investigaciones por corrupción en curso lleguen hasta el final, porque la mayoría parlamentaria disuelta que está procesada por corrupción no se va a ir tranquila a su casa y va a pretender seguir boicoteando las investigaciones y eso requiere entonces de las fuerzas democráticas y de la ciudadanía una vigilancia extrema para asegurar que las investigaciones lleguen hasta el final y para que el periodo que se abre en el pais, en particular este Congreso complementario que va a estar vigente un año y medio, sea expresión de un proceso de transición democrática, donde se implementen algunas reformas, para terminar de sanear la política y la relación entre la política y la economía en nuestro país.

— ¿En cuanto a los grupos de poder político y económico, estamos hablando del fujimorismo? ¿Y cuál es el rol del Mercedes Araos en esta situación? 

— En el marco de este último estallido de la crisis, que ojalá sea su episodio final, hemos visto cómo más de allá del partido fujimorista propiamente, distintas fuerzas políticas estuvieron funcionando a modo de mafias o de plataformas de promoción de intereses particulares, en vínculo ya sea con el narcotráfico o viéndolo como un negocio desde su perspectiva, que pretendieron usar las instituciones, el Parlamento en particular, para garantizar sus corruptelas y sus negociazos.

Hay que decir que el empresariado tradicional representado en la Confiep, el gremio de grandes empresarios en el país, estuvo también actuando en el marco de esta crisis, en defensa de sus intereses y no en defensa de la democracia, como uno esperaría en un gremio de esa naturaleza tan importante, al punto que en el momento de la disolución constitucional del congreso, la Confiep, este gremio empresarial, tomó partido contra la Constitución y en favor del Congreso disuelto y de la supuesta presidenta electa Mercedes Araos.

Demostrando así que prefieren un sistema corrupto, que favorezca sus negocios, que una democracia plena con reglas claras de juego para las inversiones, y eso también hay que ponerlo en el centro del debate, para que dentro de las reformas que emprendamos en adelante, también se mejoren las relaciones entre el Estado y los inversionistas, entre la política y la economía, para que sean más transparentes y democráticas. 

— Percibo en tu análisis que este momento se trataría como una especie de punto de quiebre en la vida política del Perú. ¿Quién cohesiona ahora las fuerzas sociales para lograr el cambio? ¿Qué planes tiene el partido Nuevo Perú al respecto?

— Creo que este es un momento no solamente de recomposición de las fuerzas que aún están dispersas, a pesar de que han sintonizado y coincidido en la lucha por la recuperación de la democracia, sino que también es un importante momento de renovación, de apertura para aquellos sectores que durante todo este tiempo no han tenido voz, y que más aún han sido criminalizados mediática o judicialmente por oponerse o plantear críticas al actual funcionamiento del Estado y de la economía.

Lo que nos toca en adelante y me parece que es importante es que se constituya en nuestro país un bloque de fuerzas políticas, sociales y ciudadanas, democráticas, progresistas de izquierda, de cambio, que pueda garantizar que esta crisis se resuelva de manera democrática, con reformas profundas, que nos permitan recuperar al Estado para ponerlo al servicio de la gente, que permitan que las voces que no eran escuchadas hoy tengan una plena participación.

Entonces, no solo se trata de nosotros, del partido Nuevo Perú, sino de cómo abrimos la política, para democratizar verdaderamente el pais.

— Algunos medios y opinadores se refieren al Perú como una “economía social de mercado que se mantiene estable hace décadas”. Se mencionan los logros de Perú en reducción de los niveles de pobreza. ¿Qué opinión te merece eso?

— Ciertamente estamos en mejor situación que la de los años 80. En Perú hubo momentos más críticos desde el punto de vista de la economía e incluso de la democracia.

Pero no es posible que un país tan rico como el nuestro, que lo tiene absolutamente todo, gas, petróleo, tierra fértil, múltiples pisos altitudinales, agua dulce, un pueblo creativo y trabajador, esté en una situación tan precaria.

​Es más, los dos últimos años la economía se ha estado frenando y en particular el empleo ha estado cayendo. Hay que tener cuidado con las cifras macroeconómicas que a veces esconden precariedades que la gente vive en su cotidianidad y hoy por hoy hay cada vez menos trabajo, el trabajo es cada vez mas precario y los ingresos de las familias están cayendo.

El acceso a servicios tan esenciales como la salud y la educación no están garantizados. Por eso es importante aprovechar este momento de transición democrática para implementar no solo reformas en cuanto a la representación política, sino en cuanto al funcionamiento, y establecer estos derechos, salud, educación y vivienda, y que se pueda reactivar y dinamizar la economía, no solo desde la perspectiva de los grandes inversionistas, sino sobre todo desde la perspectiva de la gente, de la familia.

— Cuando los ciudadanos dejen de participar en la vida política, surgirán grupos que lleguen incluso a convertir en un mercado de poder los parlamentos. ¿Cuán alerta están los ciudadanos al respecto?

— Hay que subrayar que ha sido la ciudadanía movilizada la que ha logrado ponerle freno a la mafia y a los corruptos, que no contentos con el Congreso de la República, querían capturar el Tribunal Constitucional y toda la institucionalidad para boicotear las investigaciones en su contra.

00:00 / 17:51Ha sido la gente la que ha salido a las calles una y otra vez, por ejemplo, para impedir el indulto ilegal al dictador Fujimori, por ejemplo, para que se restituyera al equipo de fiscales que está investigando el caso Lava Jato, que está investigando contra viento y marea, pero de manera eficiente.

Ha sido la ciudadanía la que exigía la disolución constitucional de un Congreso que ya no la representaba y es hoy la ciudadanía la que tiene que impulsar este proceso de transición democrática, que no puede darse solamente en las alturas, entre los mismos de siempre, sino que tiene que permitir la amplia participación de la gente.

Ese es para nosotros hoy el principal desafío. Reinvolucrar plenamente a la gente en las instituciones y en el debate político y democrático.

— ¿Cuál es el rol que juegan hoy las Fuerzas Armadas que dieron su respaldo al presidente Vizcarra en su decisión de disolver el Congreso?

El cierre del Congreso fue “basado en la legalidad”, según exministro de Justicia de Perú— No cabía ninguna otra posición en este contexto, porque estaba clarísimo para cualquiera que tuviera dos dedos de frente que la disolución del Congreso fue absolutamente constitucional y sobre todo que una amplísima mayoría del pueblo peruano respaldaba y demandaba esa decisión.

Es saludable y democrático que las fuerzas armadas defiendan la democracia en sintonía con la gente.

Pero esta decisión no ha dependido ni de ellas ni únicamente del presidente, quien ciertamente ha tenido un rol importante, sino que ha sido principalmente una demanda y una victoria de la ciudadanía.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK