Hallan dos enormes fosos trampa con los restos de 14 mamuts en un terreno en construcción en México

La arqueología en México no es solo cuestión de ciudades Mayas y tesoros de culturas indígenas. Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México acaban de hacer público un descubrimiento fascinante. Se trata de un yacimiento con huesos pertenecientes a 14 mamuts.

Los restos han aparecido en un terreno en construcción en el estado mexicano de Tultepec. En el subsuelo del lugar han aparecido 824 huesos de esta especie extinta de colosales hervíboros. Los paleontólogos del INAH llevan meses catalogando los restos y han determinado que pertenecen a 14 animales diferentes. Entre los huesos hay algunas piezas especialmente valiosas como ocho cráneos completos con sus característicos colmillos.

Los mamuts y México no son dos palabras que asociemos inmediatamente cuando hablamos de descubrimientos arqueológicos, pero la realidad es que hace 15.000 años el país era el terreno de caza de numerosas tribus de cazadores-recolectores. Uno de estos grupos de antiguos pobladores fue especialmente exitoso en la tarea de abatir gigantescos mamuts para proveerse de comida y abrigo, y el método usado para abatirlos era cavar enormes trampas.

El yacimiento de Tultepec se compone precisamente de dos de esas trampas. Son dos enormes fosos cilíndricos de 25 metros de diámetro y casi dos de profundidad con paredes casi verticales. Los cazadores espantaban a los mamuts con la ayuda de antorchas y ruido y trataban de separar uno de los enormes animales para desviarlo hacia el foso. Una vez caía en la trampa, lo abatían con ayuda de lanzas o piedras.

A tenor de la datación de los diferentes huesos, los paleontólogos creen que las trampas se usaron ininterrumpidamente durante al menos 500 años en diferentes cacerías. Las marcas de herramientas en los huesos también sugieren que los cazadores aprovechaban prácticamente todo el animal y la posición de los restos parece coincidir con diferentes tipos de ceremonia.

El hallazgo es de especial relevancia no solo por el excelente estado de conservación de los huesos, sino porque permitirá a los paleontólogos descubrir nuevos datos sobre la organización social, las actividades de los primeros pobladores de México y hasta su clima. Luis Córdoba Barradas, de la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH, explica que la época de la que datan los restos, el final del Pleistoceno, fue un período de gran inestabilidad climática:

Los polos se congelaron ocasionando la bajada del nivel del mar en todo el planeta y ambientes más secos en varias regiones, caso de la Cuenca de México. En ese sentido, las trampas prehistóricas de Tultepec, fueron excavadas en la arcilla del fondo del Lago de Xaltocan, hace aproximadamente 15 mil años, cuando sus niveles descendieron y dejaron expuestas grandes llanuras. Este fenómeno mundial coincidió con uno local: la gran erupción del Popocatépetl hace 14 mil 700 años, que motivó una gran movilización de animales y seres humanos hacia el norte de la Cuenca de México, donde la caída de ceniza volcánica fue menor.

De hecho, Córdoba y sus colegas creen que los huesos que han aparecido son solo la punta del iceberg, y que a buen seguro el yacimiento entregará nuevas sorpresas para la ciencia en el futuro. Los investigadores sugieren que se debería sondear toda la zona de Cerro de Tultepec en busca de otros posibles yacimientos similares. [INAH vía IFL Science]

Con información de Gizmodo

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