Los laboristas británicos comienzan su campaña electoral a contrapié

El Partido Laborista británico esperaba el jueves seducir al electorado con una promesa de inversión pública sin precedentes, pero su campaña se vio sacudida por la dimisión del número dos de Jeremy Corbyn y un durísimo ataque contra el líder izquierdista.

El responsable de finanzas laborista, John McDonnell, presentó en Liverpool su plan de invertir 150.000 millones de libras (193.000 millones de dólares, 174.000 millones de euros) en cinco años para mejorar escuelas, hospitales y otros servicios públicos si llegan al poder tras las elecciones del 12 de diciembre.

Esto, sumado a 250.000 millones de libras durante diez años para impulsar la descarbonización de la economía, constituye lo que el partido de Corbyn denominó un “fondo de transformación nacional” sin precedentes.

Con esta inmensa inversión social, el principal partido de oposición esperaba contrarrestar las promesas del primer ministro conservador, Boris Johnson, de acabar con décadas de austeridad.

AFP / Daniel Leal-OlivasTom Watson (c), número dos del Partido Laborista británico, en una conferencia en Brighton el 22 de septiembre de 2019

Pero el jueves por la mañana el país solo hablaba de la dimisión la noche anterior de Tom Watson, el moderado número dos del Partido Laborista y ferviente proeuropeo.

“Esta decisión es personal, no política”, afirmó Watson, pero el momento de su anuncio, en el día del lanzamiento oficial de la campaña electoral, es significativo, especialmente dados sus pasados desacuerdos con Corbyn sobre el Brexit.

– “Incapacidad” y “antisemitismo” –

Por si esto fuera poco, un reputado exministro laborista, Ian Austin, que en febrero abandonó el partido junto a otros diputados denunciando su ambigua posición sobre la UE y su falta de determinación contra el antisemitismo, lanzó un durísimo ataque contra el líder.

“No soy conservador pero no diría que Boris Johnson es incapaz de cumplir con la función de primer ministro, mientras que sí lo diría de Jeremy Corbyn”, afirmó en las ondas de la BBC.

Y aseguró que, al igual que él, Watson se había “horrorizado” por “el escándalo de antisemitismo que envenenó al partido bajo la dirección de Jeremy Corbyn”.

Este tema persigue desde hace años al muy izquierdista líder de la formación, elegido en 2015 y que en 2018 acabó reconociendo un “problema real” interno de antisemitismo y el haber sido personalmente “demasiado lento” en imponer sanciones disciplinarias.

También afirmó que su prioridad era “restaurar la confianza” con la comunidad judía. Pero el jueves el diario Jewish Chronicle, portavoz de dicha comunidad, lanzó un muy inhabitual llamamiento a los lectores no judíos para que “actúen con su voto” contra el “racismo” y no lleven a Corbyn al poder.

– Hincapié en la economía –

Johnson convocó las elecciones anticipadas del 12 de diciembre con la esperanza de romper el bloqueo parlamentario que obligó a aplazar por tercera vez, al 31 de enero, un Brexit decidido por referéndum en 2016 y que inicialmente debía haber tenido lugar el pasado marzo.

Sin embargo, los dos grandes partidos, conservadores y laboristas, podrían verse privados de mayoría por el eurófobo Partido del Brexit y el proeuropeo Partido Liberaldemócrata, susceptibles de atraer a los electores en los dos extremos del divisivo debate sobre la Unión Europea.

Bajo el nombre “Unir para Permanecer” (en la UE), los liberaldemócrata, los verdes y los independentistas galeses del Plaid Cymru anunciaron el jueves un pacto electoral para presentar un único candidato proeuropeo en 60 circunscripciones.

Además del Brexit, las grandes formaciones pusieron su arsenal de campaña en la economía.

En Mánchester, el ministro de Finanzas, Sajid Javid, hizo hincapié en que tras una década de austeridad los conservadores quieren ahora “construir una década de crecimiento, con más inversiones”.

El partido de Johnson prometió 13.000 millones de libras para escuelas, sanidad, carreteras, infraestructuras digitales y la contratación de más policías. Pero a diferencia de los laboristas, los conservadores se comprometieron a seguir respetando el equilibrio presupuestario.

Optando por la prudencia a la espera de más claridad sobre el Brexit, el Banco de Inglaterra decidió el jueves mantener su principal tasa sin cambios a 0,75% pero se declaró dispuesto a bajarla para sostener la economía si sigue viéndose afectada por la incertidumbre.

La entidad debía también divulgar sus últimas previsiones de crecimiento para 2019 y 2020, que en este contexto podrían volver a verse revisadas a la baja.

Con información de AFP

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